En una cumbre de alto impacto en el Gran Palacio del Pueblo, Donald Trump y Xi Jinping sellaron una inesperada alianza táctica frente a la crisis en Oriente Medio. Ambos mandatarios coincidieron en que Irán "no debe poseer nunca" armas nucleares y exigieron que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, libre de militarización y sin peajes, para asegurar el suministro energético global.

El estrecho, por donde circula el 20% del crudo mundial, sufre un cierre casi total por parte de Teherán tras el estallido de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Ante esta parálisis, China -que importa más de la mitad de su crudo de esa región- giró su estrategia. 

Xi expresó su interés formal en incrementar la compra de petróleo estadounidense para mitigar la inestabilidad en el Golfo.

La cumbre también tuvo un fuerte componente corporativo. Trump llegó escoltado por los CEOs de Apple (Tim Cook), Nvidia (Jensen Huang) y Tesla (Elon Musk), enviando un mensaje de cohesión entre el poder político y el Silicon Valley. 

Aunque la jornada cerró sin acuerdos firmados, la expectativa se traslada a este viernes, en lo que Trump calificó como una cita que podría ser "la más importante de la historia".