Más de 1.300 directivos, editores, periodistas y especialistas de distintos continentes se reúnen desde el domingo en el Palacio del Pharo, frente al Mediterráneo, convocados bajo un lema que resume buena parte de las inquietudes del sector: “Nuevas voces, nuevos riesgos, futuros inspiradores”. La consigna refleja un momento de transformación acelerada para una industria que enfrenta simultáneamente la irrupción de la inteligencia artificial generativa, la dependencia creciente de las plataformas tecnológicas, la erosión de la credibilidad pública y la necesidad de encontrar modelos de negocio sostenibles. Grandes amenazas pero también desafíos estimulantes y oportunidades.
La apertura del encuentro estuvo atravesada por una paradoja. Nunca las herramientas tecnológicas ofrecieron tantas posibilidades para producir, distribuir y personalizar contenidos. Tampoco una capacidad semejante para fabricar información sintética, imágenes falsas o contenidos automatizados de calidad dudosa. La consecuencia es que la confianza vuelve a convertirse en un activo escaso y, por lo tanto, valioso.
Ese diagnóstico apareció una y otra vez en las exposiciones y en los debates informales. La presidenta de WAN-IFRA, Ladina Heimgartner, sostuvo que el periodismo ingresa en una etapa en la que las máquinas podrán asistir cada vez más tareas, pero donde el criterio humano será más importante que nunca.
La inteligencia artificial atraviesa prácticamente todas las sesiones del programa. El interrogante ya no es si las redacciones deben utilizarla, sino cómo hacerlo sin perder identidad, calidad ni credibilidad. La automatización de procesos, la personalización de contenidos, la relación con las plataformas y la redefinición de los perfiles profesionales aparecen como desafíos comunes para medios de realidades muy distintas.
Pero junto a la tecnología emerge otro fenómeno: el regreso del periodista como figura visible. En un ecosistema saturado de información sintética, diversos expositores sostienen que los lectores buscan cada vez más voces reconocibles, personas concretas detrás de las noticias y marcas capaces de ofrecer garantías de verificación y contexto. La confianza, coinciden muchos de los participantes, ya no se construye solamente desde las instituciones periodísticas sino también desde quienes las representan.
Contrapunto
Uno de los discursos más comentados del congreso fue el de A. G. Sulzberger, presidente y editor de The New York Times. En su exposición, reproducida por su diario y por LA GACETA ayer, advirtió que la industria periodística ha sido “demasiado silenciosa, demasiado pasiva y fragmentada” frente a los abusos de algunas compañías de inteligencia artificial. Sulzberger acusó a las grandes plataformas tecnológicas de utilizar contenidos periodísticos sin autorización ni compensación, alertó sobre el riesgo de que la conversación pública quede intermediada por actores que no producen información original y sostuvo que la mejor defensa para los medios sigue siendo invertir en periodismo de calidad. “Necesitarán un periodismo tan distintivo que tenga su propia gravedad”, afirmó al reclamar una estrategia más firme de los editores frente al avance de la IA.
Otro de los paneles que despertó gran interés fue el protagonizado por Tom Rubin, responsable global de Propiedad Intelectual y Contenidos de OpenAI (la empresa propietaria de ChatGPT-, y Varun Shetty, uno de los ejecutivos de la compañía dedicados a las alianzas estratégicas con medios. Ambos defendieron la idea de una relación más estrecha entre las empresas periodísticas y los desarrolladores de inteligencia artificial, sosteniendo que el desafío ya no pasa por decidir si la IA formará parte de las redacciones, sino por definir bajo qué reglas y con qué beneficios mutuos. Rubin insistió en que los acuerdos con los medios deben servir para ampliar la visibilidad y el alcance del periodismo profesional, mientras que Shetty destacó las oportunidades que ofrecen las nuevas herramientas para personalizar contenidos, mejorar productos editoriales y fortalecer la relación con las audiencias. Lo cierto es que OpenAI ha compensado solo a pocas decenas de medios por el uso de sus contenidos, lo cual hace de manera intensiva, ya que el periodismo representa el 30% de sus insumos. En América latina solo ha firmado un acuerdo con Folha de Sao Paulo.
Diversidad y una idea predominante
Directivos de más de 80 países circulan, en estos días, por los pasillos del Palacio del Pharo y las calles de Marsella. Representan a medios de estilos de escalas y estilos muy distintos pero se repiten entre ellos los retos y los diagnósticos. La Argentina está representada por Daniel Dessein, Martín Etchevers y Andrés D’Alessandro (Adepa), Fernán Saguier (La Nación), Ricardo Kirschbaum y Héctor Aranda (Clarín) y Luis Rodríguez (El Cronista).
Hasta ahora, el mensaje dominante en Marsella parece ser que la inteligencia artificial cambiará profundamente la manera de trabajar en los medios. Sin embargo, cuanto más avanzan las máquinas, más evidente se vuelve que los atributos decisivos del periodismo siguen siendo profundamente humanos: el criterio, la responsabilidad, la presencia y la capacidad de generar confianza.