La tensión y la falta de comida en Gran Hermano Generación Dorada llegaron a un punto crítico. Después de semanas marcadas por sanciones, desafíos perdidos y malas compras en el supermercado, el hambre comenzó a mostrar consecuencias preocupantes dentro de la casa más famosa del país.

En las últimas horas, Cola, uno de los participantes que ingresó recientemente al reality de Telefe, se desmayó mientras practicaba la coreografía de Tate McRae para la prueba semanal del presupuesto, una de las competencias más importantes para garantizar alimentos durante los próximos días.

El episodio generó alarma inmediata entre sus compañeros y también en las redes sociales. Apenas el jugador cayó al piso, los participantes reaccionaron rápidamente y la transmisión fue interrumpida.

Minutos más tarde, la tensión disminuyó cuando se vio a Pincoya acercándole un plato de comida, lo que indicaría que el participante logró recuperarse. Más tarde, Cola reapareció en una actividad especial organizada por los 100 días dentro de la casa, llevando tranquilidad entre los seguidores del programa.

Sin embargo, el episodio dejó en evidencia el fuerte desgaste físico y emocional que atraviesan los jugadores por la escasez de alimentos.

La situación dentro de la casa se volvió cada vez más delicada. Según se pudo ver en las últimas emisiones y transmisiones, los alimentos deben repartirse entre más de 20 participantes y el hambre ya genera escenas desesperantes.

Uno de los casos que más repercusión tuvo fue el de Luana Fernández, quien fue captada por las cámaras escondida en el baño mientras comía un pedazo de pan sentada sobre el inodoro. “Ocupado”, gritó la participante con la boca llena cuando uno de sus compañeros golpeó la puerta para ingresar al baño.

La joven intentó guardar parte del pan en el bolsillo, aunque finalmente terminó comiéndose lo que quedaba y reconoció que estaba “muerta de hambre”. No es la primera vez que las cámaras registran este tipo de situaciones.

Frente al complicado panorama, incluso Santiago del Moro intervino con una particular ayuda. El conductor realizó una “donación” con productos que tenía en su camarín, entre ellos malvaviscos, aceite, galletitas y chocolates, que luego fueron repartidos entre los jugadores.

Además, después de la tradicional cena de nominados, “Gran Hermano” les permitió llevarse las sobras para compartir con el resto de los participantes.

En este contexto, la prueba de baile inspirada en Tate McRae se volvió determinante. El resultado no solo influirá en el presupuesto semanal para la compra de alimentos, sino también en decisiones que quedarán en manos del público.