La conservación de los granos está condicionada por factores bióticos (insectos, hongos), abióticos (temperatura y humedad del grano) o los relacionados con la calidad intrínseca (dañados). Los insectos detectados pueden ser plagas primarias (pasan parte del ciclo vital dentro del grano) o secundarias (su vida transcurre fuera de este). Si el grano llega infestado del campo no bastará con limpiar los silos; también será importante la desinfección durante el acopio.

En el marco del Proyecto Nacional de Eficiencia de Cosecha y Poscosecha de Granos y Agroindustrias en Origen (Precop II), las EEA Famaillá y Balcarce del INTA realizaron un estudio en Tucumán y en Santiago del Estero para determinar en qué momento previo a la cosecha aparecen los insectos y para separar e identificar géneros y especies. Se eligieron cinco establecimientos en La Ramada de Abajo, Rumi Punco y El Porvenir (de Tucumán), e Isca Yacu y Pampa Pozo (Santiago del Estero).

Se instalaron seis trampas de caída. Como atractivo se utilizaron granos de maíz seco, sano y limpio, tratados con fosfina para eliminar contaminaciones previas. Cada semana se cambió el maíz y se recolectaron espigas de los alrededores para análisis. Las muestras fueron enviadas a la Unidad Integrada del INTA Balcarce. Se detectó un gran número de insectos, aunque no se trató de plagas de granos almacenados. Si bien estos no representan daño para el grano, algunos se alimentan de restos de espiga y pueden ingresar a la tolva de la cosechadora junto con el grano. Esto puede representar un problema si el maíz se vende inmediatamente o si los insectos sobreviven al almacenamiento.

Se soluciona con la aplicación de productos químicos al momento del almacenamiento. La limpieza de silos y de alrededores es fundamental al inicio del almacenaje, pues minimiza el uso posterior de químicos.