Con la puesta en marcha de la nueva zafra azucarera se reabren expectativas sobre cuál será el futuro a mediano y largo plazo de la actividad agroindustrial más importante de la provincia, que por supuesto va acompañada de la mano de lo que ocurre en todos los mercados azucareros del mundo.
En el contexto de la globalización, la industria azucarera mundial esta liberada con un crecimiento paulatino en los últimos 50 años, según datos aportados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) en una disertación sobre el futuro azucarero en el mundo.
Desde 1960 a la fecha Brasil fue el país que más creció aportando una gran cantidad de azúcar a los mercados. Desde esa fecha a la actualidad aumentó el doble su producción.
Un dato importante es que hoy se muelen más de 1.400 millones de toneladas de caña de azúcar en el mundo, de las cuales el 75% es destinado a la producción de azúcar y el 25% restante a la de alcohol.
Tucumán molerá solo 14 millones de toneladas de caña, de acuerdo con lo estimado por la Eeaoc, lo que da una idea del tamaño de esta actividad en el mundo.
Los especialistas en el tema afirman que la demanda de azúcar continuará en aumento por la sencilla razón de que la población mundial para 2020 llegará a los 7.500 millones de habitantes con un gran crecimiento en países como China e India, que además de crecer en población, también aumentan la demanda de productos manufacturados por la mejora que tiene su economía.
Esto no hace mas que acrecentar el consumo per cápita de estos países, además de otros como Brasil, el sudeste asiático y países de Africa, con un mayor ingreso de dinero a los bolsillos familiares. Ademas del crecimiento de demanda de productos alimenticios, también son mayores las necesidades de electricidad, etanol y la fabricación de polímeros para toda las industria manufactureras.
Con un cultivo de caña de azúcar como una de las mejores y mas eficientes fuentes de energía renovable a través de la transformación de la luz solar en material verde, es una gran proveedora de estos insumos para ser transformados. Esto marca que, indudablemente, el futuro es promisorio.
Brasil apuesta a futuro para crecer, ya que se habla que puede aumentar su superficie de suelo arable en todo su territorio en unos 9 millones de hectáreas, pero es algo paradigmático lograrlo. Lo que se puede generar en el medio ambiente es una situación condicionante para este proyecto.
La India posee el 17,5% de la población mundial con un consumo por persona/azúcar que ronda entre los 18 y los 22 kg de azúcar por año. El aumento de su población y el crecimiento económico requerirán más azúcar de la actual y no podrá hacerlo con su producción azucarera ya que el país tiene apenas el 2,4% de su suelo arable.
Como dicen los especialista en temas azucareros, no sólo la producción del endulzante es importante, sino que la demanda energética hace a la producción de etanol como la gran columna de sostén de la actividad. Según datos existentes en distintas bibliografías, se afirma que de una tonelada de caña se puede obtener en energía lo equivalente a 1,2 barril de petróleo.
Actualmente en el mundo 37 países mezclan el etanol producido de la caña con los combustibles derivados de petróleo para su parque automotor, y la Argentina se encamina a sumarse a ellos.
La industria azucarera es una gran proveedora de electricidad a través de su proceso fabril y a la vez una promotora en la economía de los carbohidratos. Hoy existe una verdadera revolución y como país que posee una industria azucarera con potencial de crecimiento no debe desaprovecharse esta oportunidad. El desafío en el país y en el mundo es trabajar para aumentar la producción azucarera en toneladas de azúcar por hectárea y no en superficie. Se debe crecer siempre mirando diversos factores como el crecimiento demográfico, económicos, socio políticos, ambientales y tecnológicos.
Estos factores son determinantes para definir un futuro muy cercano de la industria azucarera nacional y provincial.
Seguramente habrá que mirar cuáles son los pasos que sigue nuestro vecino Brasil y alinearse a lo que ellos realizan para lograr un crecimiento paulatino y sin tropezones. Esto es, aprender y acompañar ese desarrollo como socio del bloque económico Mercosur.
El trabajo conjunto de la actividad cañera, industrial, política y de investigación en Tucumán derivó en la disposición de las mejores tecnología en la materia. De manera que el objetivo de lograr un crecimiento sustentable en el tiempo y amigable al medio ambiente con está lejos.
La industria azucarera tucumana tiene un futuro excelente y sólo debe usarse el "ingenio" para coronar con éxito aquella meta. El trabajo apunta al bien común y a evitar el cortoplacismo y el sectorismo.