Con la finalización de la siembra de trigo en Tucumán los productores tucumanos continúan apostando a un futuro mejor para la provincia y con la idea de seguir trabajando como corresponde para las próximas siembras de primavera y de verano.

Se calcula que para esta campaña los valores en superficie en la provincia con el cereal invernal superarán las 160.000 ha, valores menores a lo que los tucumanos estaban acostumbrados a sembrar durante el receso invernal con un trigo que servía de cobertura y como un aliciente económico por los ingresos que este generaba.

Es importante destacar que este cultivo tiene importancia económica para la zona y para el productor, ya que es un cultivo que si se hacen los trabajos como corresponde puede fondear de plata a la nueva campaña de granos gruesas por venir y redundar en utilidades interesantes.

Pero además es un cultivo que permite mantener los suelos con cobertura durante el invierno.

En general en todas las zonas de la provincia donde se realizó la siembra del trigo están con muy buenas condiciones de humedad, por lo que los resultados esperados para final del ciclo del cultivo pueden ser más que buenos.

Es cierto que las siembras ya están realizadas y que muchos de los productores usaron muy poca tecnología en procura de hacer un trigo barato, por las condiciones actuales de comercialización de este cereal. Al cierre de las exportaciones y las idas y venidas del PEN sobre la liberación de tres millones de toneladas de trigo a exportar en esta campaña, sólo generaron incertidumbre y su beneficio abarcó algunos exportadores. Es por ello que el productor busca muchas veces cubrir el suelo y no ir en busca de utilidades económicas a corto plazo.

Igualmente es necesario destacar la importancia que tiene para el éxito de un cultivo darle a la planta todo lo que necesita para crecer y desarrollarse con éxito hasta el fin de su cosecha. Fertilizar y dar a la planta lo que necesita y devolver al suelo lo que entrega es parte de un manejo sustentable de un sistema productivo.

Evaluaciones
Antes de sembrar es fundamental conocer con certeza cual es la necesidad de fertilizantes que tiene el suelo, para que cuando se realice el cultivo, las plantas dispongan de los nutrientes que necesita para su crecimiento y posterior desarrollo. Y también es necesario que los suelos tengan un balance óptimo entre el fertilizante que se agrega versus los nutrientes que se extraen, al realizar la cosecha.

Los nutrientes como el nitrógeno y el fósforo son los nutrientes minerales que tienen la mayor importancia en el resultado final de la producción de cualquier cultivo.

Es por ello fundamental que el productor conozca fielmente cuáles son las condiciones nutricionales del suelo donde se implantará el cultivo y de esa manera poder actuar en consecuencia.

Se calcula que en el país los niveles de reposición de nitrógeno en el suelo en cualquiera de los cultivos extensivos que se realizan en el territorio nacional están en el orden del 30%, y siguen disminuyendo al no existir un horizonte claro de qué hacer. Esto habla a las claras la falta total de fertilización y que las necesidades se cubre con los aportes del suelo.

Debemos realizar una fertilización eficiente y adecuada a las necesidades, que debe ir acompañada con otros parámetros a tener en cuenta, como la historia del lote; las secuencias de cultivo; el sistema de manejo; el cultivo antecesor y las fuentes y métodos de aplicación de los fertilizantes.

Debe tenerse en cuenta además el costo de la unidad de nutrientes, el punto de indiferencia de la aplicación, la calidad de los fertilizantes a utilizar y la posibilidad de mezcla de diferentes fuentes de nutrientes con una correcta calibración .

Pero es muy importante recalcar que el análisis de suelos correctamente realizados, sea la radiografía genuina del lote, por lo que es una herramienta fundamental para decidir cualquier manejo nutricional.

Es por ello necesario que el productor sepa que el suelo es un recurso finito que se agota y que nos fue prestado por nuestros hijos y nietos, por lo que es importante que lo mantengamos siempre fértil y productivo y no sacarle ahora todos los beneficios que este recurso nos aporta a nosotros los productores y a todos lo que nos alimentamos de lo producido.

Es por ello que la previsibilidad de un sistema productivo no sólo se basa en aspectos netamente técnicos, sino también en decisiones políticas agropecuarias a largo plazo para que el productor conozca lo que realmente puede suceder a lo largo del tiempo. De esa manera se podrán realizar los manejos necesarios y el uso correcto de herramientas tecnológicas que hagan al sistema productivo eficiente y durable para todas las generaciones venideras.