El apoyo estatal brindado al sector productivo a través de la Expo Tucumán 2010 es un síntoma elocuente de madurez en las relaciones entre el Gobierno provincial y el campo. Quizá no tenga la trascendencia de otras informaciones, pero significa en sí un paso trascendente si se evalúa las diferencias que hasta hace poco no podían zanjarse y postergaban la concreción de objetivos comunes, y que se "notaban" en la muestra agrícola-ganadera.
El campo requiere para su normal desenvolvimiento diferentes obras públicas de infraestructura y es el Estado el responsable de realizarlas. Caminos, rutas, escuelas, pavimento y cloacas son las demandas que debe atender, junto con las obras de riego, captación de aguas, embalses y de drenaje y desagües, que son importantes para el sector productivo.
No hay duda que todo lo realizado en esta materia es valorado. Pero también cabe ponderar que las obras de este tipo se realizan con fondos que el Estado que recauda todos los meses y todos los años a través de los impuestos y de las retenciones.
Estos fondos en una gran parte son generados por lo que produce el campo y, en el caso de Tucumán, por las producciones de caña de azúcar, cítricos, la frutihorticultura, soja, maíz, poroto, tabaco, ganadería y otras actividades productivas.
Lo que se recauda por el movimiento agropecuario nacional debe "retornar" al sector en obras fundamentales para su funcionamiento, y también en beneficio del aparato productivo provincial.
La presencia en la Expo 2010 de instituciones del Estado y la presencia en el predio del gobernador José Alperovich el miércoles pasado, es la prueba de que las puertas al diálogo están abiertas para una actividad que en Tucumán, en los últimos años, estaba disociada del Estado.
Planteada la situación en estos términos, la conclusión es que este acercamiento es la única manera de salir adelante. Sumar esfuerzos y gestos de madurez, como los que se ven, templan la esperanza en que las cosas tomen otro rumbo y se obtengan los resultados buscados.
La actividad productiva tucumana se dio cita en la Expo 2010 para mostrar in situ su potencial, pese a los problemas que enfrentan las distintas actividades. La idea es mostrar que no bajan los brazos.
Los cañeros, tabacaleros, frutilleros, arandaneros, productores de granos, ganaderos de todo tipo tienen necesidades urgentes que se deben se solucionadas en el corto plazo, para lograr una mayor eficiencia productiva. Y acá es donde el Estado, a través de sus funcionarios relacionadas con el sector productivo, debe sumarse a las acciones junto con los productores para lograr las soluciones.
Los sojeros, por ejemplo, deben rotar con maíz, pero los precios de este grano y la gran cantidad de fletes que requiere hacen que este sea poco atractivo para explotarlo. Conseguir compensaciones de fletes o políticas para orientar la producción de granos hacia la producción de proteínas animales indispensables para el consumo humano, son algunas de las posibilidades proyectadas.
La diversificación y reorientación de la actividad tabacalera también es un tema urgente. Encontrar la ecuación precisa de lo que requiere el mercado interno de consumo de azúcar y adecuar políticas que mejoren la generación de bioenergía, es otro tópico que necesita definiciones precisas.
Sacar rápido y con menores costos una producción de frutas frescas también es otro reclamo.
Todos los problemas mencionados pueden resolverse junto con el Estado. Por ello, el acercamiento del Gobierno a los ruralistas tucumanos alienta a pensar en mejores tiempos por venir, basados en un diálogo sincero y fructífero, en beneficio del campo, del Estado y de toda la comunidad.