El mono cultivo de la soja, el no uso de la rotación, pero sobre todo la falta de reconocimiento a la propiedad intelectual, son algunas de las causas en la cual la "mancha ojo de rana (MOR)" en la soja avanza en todo el país y que solo haya pocas variedades resistentes, manifestó Daniel Ploper, director técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán y experto fitopatólogo nacional e internacional.
Actualmente, existen empresas líderes que poseen genes de resistencia para la "mancha ojo de rana" en soja, que cuentan con las metodologías convencionales y más modernas como los ?marcadores moleculares? para avanzar generaciones y, rápidamente, lograr la selección de individuos donde está el gen de resistencia.
El motivo por el cual todavía no salgan al mercado variedades resistentes a la "mancha de ojo de rana" en la Argentina es debido a la falta de protección de la propiedad intelectual, precisó el investigador tucumano.
Desde hace 10 años que existe, los marcadores moleculares y los genes desde la década del 70, siendo por ejemplo el RCS3 un gen que proviene de la variedad "Davis" y da resistencia a todas las razas de MOR y que, por suerte, está en la A8000 y la Munasqa, pero la enfermedad está en el país.
Ploper reconoció que hay muchos productores que le dan más importancia a los grandes rendimientos y no a la resistencia a la enfermedad, sumado a que las empresas de semillas no pueden invertir en investigación, porque no tienen el retorno suficiente para seguir trabajando.
Problema sin solución
"Si no resolvemos rápidamente el tema de la propiedad intelectual, no vamos a poder disponer en el futuro de utilizar nuevos eventos biotecnológicos. Según estudios, hasta 2020 se estima que habrán 28 nuevos eventos en soja que no los podremos tener (los agricultores no podrán volcarlos en sus campos)", reconoció con preocupación el analista.
"Ninguno de estos eventos entrarán a la Argentina si no resolvemos la propiedad intelectual de los ?obtentores?; como algunos de estos genes ya están disponibles en Paraguay y en Brasil, el productor argentino perderá más competitividad", advirtió.
"Todavía esperamos que estos temas se solucionen y que la ley salga para beneficios de todos", dijo a modo de anhelo.
"Deberá pasar cierto tiempo, como cuatro o cinco años, si es que las empresas deciden trabajar en estos temas para el país, por lo que recién para 2015 podríamos tener nuevas semillas", proyecto insistiendo en advertir los problemas que prevé a futuro.
El análisis y las sugerencias de Ploper también estuvieron dirigidas a todos los sectores vinculados con la actividad productiva.
"El sector oficial, el privado, las agrupaciones de productores y los técnicos están convencidos de que es un tema prioritario que salga lo más rápido posible y no sigamos perdiendo más tiempo y beneficios de tener las mejores semillas; y este es un tema especial prioridad en las plantas autógamas como trigo y soja", concluyó.