En los últimos años, en Tucumán se siembran alrededor de 250.000 ha de soja y de 60.000 de maíz; tiene plantadas unas 230.000 ha de caña de azúcar y alrededor de 36.000 de cítricos; se siembran 19.000 ha de garbanzo, se hacen unas 5.000 ha de papa, a lo que deben sumarse las superficies utilizadas en trigo, poroto, tabaco, frutilla, arándanos y hortalizas que se hacen en la provincia.

Esto da una idea del alto volumen de agroquímicos y fertilizantes utilizados durante el año para lograr que los rendimientos sean los más atractivos posibles y que la planta, al tener todo lo que necesita para crecer, pueda expresar todo su potencial y genere buenos frutos que se traducen en excelentes rendimientos.

Si se analizan los números en volúmenes a nivel nacional se estima que el mercado de fertilizantes de este año alcanzará los 3,7 millones de toneladas -similar al récord de 2007-, y que de este volumen total, entre el 60% y el 65% corresponde a productos fabricados en el exterior, sobre todo a nutrientes en base a fósforo.

El año pasado, todo el mercado de fertilizantes para la producción facturó U$S 1.500 millones, según fuentes del sector, mientras tanto, el campo consume agroquímicos por U$S 2.000 millones. Las importaciones tanto de productos ya terminados como de materia prima para elaborarlos se ubica en los U$S 1.200 millones.

Desde la Asociación Argentina de Protección Vegetal y Ambiental, que nuclea a los importadores y a las empresas que suministran estos insumos, consideran que los stocks de agroquímicos existen pero muchas veces no se disponen de ellos en función de la aparición de ciertas plagas.

Actualmente, en el país se está lanzando la siembra de granos gruesos, que se estima que rondará en casi 19 millones de ha sembradas con soja, otros millones más de maíz y de girasol. Como se dijo, el productor utiliza los agroquímicos y fertilizantes para lograr mejorar los rendimientos de los cultivos y es un insumo indispensable a la hora de producir.

Tras la presión que ejerce desde hace semanas el Gobierno argentino para frenar la fuga de dólares, desde la Secretaría de Comercio Interior anunciaron que ya se dio la orden de frenar las importaciones de fertilizantes y agroquímicos.

Si tomamos el caso del país, lo más seguro es que por la situación sobre el comercio exterior se empiecen a frenar las siembras por no conseguir fertilizantes y agroquímicos. Seguramente la especulación hará subir el precio de los productos que actualmente hay en el país, como otras veces.

Los agroquímicos y fertilizantes son insumos tremendamente necesarios para el campo argentino, que es precisamente el sector más importante para la generación de divisas en el país.

Sin disponibilidad
Hay agroquímicos y fertilizantes que no se puedan reemplazar, sobre todo los fertilizantes a base de fósforo y que la Argentina no dispone. Por ende, está obligada a importar este insumo de otras latitudes, como Marruecos o Rusia.

En este sentido, el Gobierno nacional debe entender que la decisión sólo perjudica al país, ya que si se aumenta la producción ingresan más divisas a las arcas nacionales. Y en este caso podría ocurrir todo lo contrario. Además, los cultivos necesitan estos productos en tiempo y forma para ser aplicados y que de esa manera se logre la mayor respuesta posible, por lo que esta decisión de frenar las importaciones no tiene sentido.

Si comparamos en números el hecho de que el complejo soja deja al país más de U$S 6.000 millones por año solo por las retenciones, no se entiende dicha prohibición.

Como dijimos los stocks de agroquímicos existen pero muchas veces no se disponen en función de la aparición de ciertas plagas; hay veces en que aparecen en una magnitud no esperada, y se necesita en ese caso de la importación inmediata y urgente de los agroquímicos para controlar su efecto. Estamos luchando contra organismos vivos y no se hace previsible su aparición.

No hay dudas de que debe reverse esta decisión del Gobierno nacional, que perjudicará profundamente a la producción agropecuaria nacional.