El productor Tomás Dragell, quien trabaja junto al INTA para complementar forestación con ganadería, afirmó que el sistema silvopastoril posibilita un crecimiento de la producción ganadera de un 30%. "Hace ocho años que trabajamos en esta modalidad, con el asesoramiento del INTA, y estoy convencido de sus resultados positivos tanto en ganadería, forestación y pasturas", dijo Dragell, quien comentó que con este sistema se incrementó rendimientos hasta un 30% en el campo que administra en Árbol Blanco, a 90 kilómetros de Quimilí, Santiago del Estero.
En INTA Expone NOA, se realizará en Cerillos, Salta, desde el 20 al 22 de abril, en la que se podrá apreciar las demostraciones con este sistema de desarrollo. Carlos Carranza, especialista del INTA en esa actividad, indicó que esta forma de producir es "una oportunidad para la diversificación y el desarrollo" y puntualizó la importancia del "correcto manejo de las distintas etapas del proceso de producción primaria".
Beneficios al ganado
Dragell destacó, en esa línea, que "las pasturas son abundantes y la ganadería se beneficia con buenos índices de productividad", destacó. Resaltó que, con este sistema, se pone el acento en el cuidado de la biodiversidad y en temas sensibles, relacionados con el impacto ambiental y el cambio climático.
Según Carranza, en términos productivos, "la cantidad de kilos mejora hasta en un 30% la productividad en los lotes con este proceso, comparado con campos que tienen el enrolado tradicional".
En particular, la estancia El Puma en Árbol Blanco, posee 9.000 vacas de cría de raza Angus y Bradford y una densidad de plantación de 200 árboles por hectárea. Este sistema, en suma, contempla las interacciones o relaciones que se dan entre estos componentes.
"La presencia de árboles nativos -monte- o introducidos -plantaciones-, los pastos y las especies vegetales influyen en la dinámica de la humedad del suelo que es determinante en la productividad de los árboles y los pastos que, a su vez, fija la capacidad de producción de carne y la regeneración de las especies forrajeras", destacó Carranza.
En ese contexto, la actividad forestal pasa a ser un complemento de las actividades agropecuarias tradicionales con el aporte de las ventajas ambientales y económicas propias de la diversificación productiva. Además, genera puestos de trabajo -tractoristas, vaqueros, hacheros, alambradores, agrónomos, forestales, biólogos, veterinarios, zootecnistas, entre otros- y mejora la distribución de la renta.
Raíces productivas
Esta forma de producir permitirá a futuro invertir en forestación sobre unas 6.000 hectáreas de campo -en quebracho blanco y colorado-, indicó el productor santiagueño. "La forestación en los sistemas productivos de la empresa agropecuaria permite aprovechar áreas improductivas, ya que existen sectores en la Argentina que presentan limitaciones de suelo que podrían ser forestados con especies apropiadas", indicó el técnico del INTA.
Los árboles le aportan protección al suelo, los cultivos y el ganado. "Con la incorporación de los sistemas agroforestales y silvopastoriles -agregó Carranza- se maximiza la ocupación territorial y se reducen los efectos negativos derivados de la erosión eólica, hídrica como sequías, incendios, inundaciones, sobrepastoreo o tala excesiva".
La vidriera
En la megamuestra INTA Expone que se efectuará en Cerrillos, Salta, se podrá observar este sistema productivo, ya que habrá demostraciones de ganado en pastoreo junto a los módulos forestales y bosques nativos con énfasis en el bienestar animal y la producción ganadera.