"Las lluvias que se registraron en nuestra zona fueron bastante buenas. Eso permitió que los perfiles se cargaran bien, lo que hizo cambiar de ánimo a los productores. Las perspectivas son buenas, al igual que la tendencia", comentó a LA GACETA Rural el agricultor Osvaldo Martínez, presidente de la Cooperativa Unión y Progreso, de La Ramada.
Por su parte Daniel Palomo, asesor técnico de la entidad, afirmó: "las lluvias posibilitaron que se recargaran todos los perfiles, pero como esas precipitaciones tuvieron una distribución irregular, confiamos en que mejoren los niveles de humedad en el suelo". Ante ello, el técnico explicó que estiman iniciar la siembra de soja a partir de mediados de este mes; mientras que la de maíz se realizaría en diciembre.
Las semillas
El presidente de la cooperativa hizo hincapié en que las semillas guardadas son de mala calidad, porque son de escaso poder germinativo, bajo vigor y están muy deterioradas. Esa situación obliga a la firma a comprar semillas para poder encarar la nueva siembra, o sembrar más granos para cubrir esa baja de calidad de semilla.
Es que la campaña 2011-2012 provocó en esa zona productiva un 70% de pérdidas, provocadas por la aguda sequía que soportaron los campos. "Esto hizo que algunos lotes quedaran sin tocar, sin cosechar", describió.
"El impacto de esta sequía se trasladó a los cultivos de trigo y garbanzo, que también terminaron con pérdidas", agregó.
Martínez reconoció que, prácticamente, año a año, los cañaverales pasan a ocupar terrenos que estaban sembrados con granos. "Esto obliga a correr la frontera agrícola hacia el oeste santiagueño (el este de Tucumán), y también hacia el Norte, hasta Salta", finalizó.