Jaldo, Kicillof y el dilema de las PASO

La posible eliminación de las Primarias expone una tensión que atraviesa al peronismo. Gobernadores aliados enfrentan decisiones que impactan en sus propios territorios. Y en ese cruce, también se juega la estrategia nacional de Kicillof

Jaldo deberá definir qué postura tomar sobre la reforma electoral. Jaldo deberá definir qué postura tomar sobre la reforma electoral.
Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 25 Abril 2026

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La existencia de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) es nuevamente el centro de la discusión política. El sistema, cuestionado desde su nacimiento en 2009, en estos momentos se convirtió en una herramienta a eliminar para LLA (La Libertad Avanza) y un recurso para resolver la supervivencia política para parte de los espacios, incluido el Partido Justicialista (PJ).

El oficialismo nacional envió la iniciativa con las modificaciones, que incluye otros puntos, al Senado y comenzó las negociaciones para borrar esa instancia del calendario electoral.    

Mientras la Casa Rosada busca reunir los votos que aún no tiene, hay figuras aliadas que enfrentan un dilema: acompañar esa jugada o aportar a preservar un instrumento que podría ser clave para administrar tensiones propias en el 2027. Uno de ellos es el gobernador y jefe del oficialismo provincial, Osvaldo Jaldo, que mantiene un vínculo de colaboración institucional con el mileísmo.

Los avales de los senadores y de los diputados de los mandatarios peronistas dialoguistas, precisamente, serán clave para torcer la balanza en el Congreso. En el ámbito nacional se menciona como fundamentales las posturas de Jaldo, del salteño Gustavo Sáenz y del catamarqueño Raúl Jalil.  

Más allá de la cercanía geográfica, sin embargo, la situación de cada provincia y la relación que mantiene con el Gobierno central son diferentes. Por lo tanto, no sólo pesarán las necesidades financieras y de recursos de cada gestión, sino sobre todo las circunstancias políticas internas de cada distrito.  

La encrucijada de Jaldo

Pocas cosas son tan incómodas para un aliado como necesitar aquello que el otro pretende erradicar. Mucho más cuando, además, se le pide colaboración para concretarlo. La discusión por las PASO expone, en el fondo, esa incomodidad.

No es la primera vez que el tranqueño pasa momentos incómodos por su estrategia de cercanía con LLA nacional. En esta ocasión, la cuestión va más allá de una fricción de intereses.

En oportunidades anteriores, el mandatario apoyó la suspensión de las PASO. Esta semana, públicamente no sentó una postura clara. Sí mencionó que, si se eliminan, los partidos como el PJ tienen previstos mecanismos para resolver sus internas.

¿Qué piensa el mandatario? Diversas fuentes cercanas mencionan que, a priori, no estaría de acuerdo con la supresión, porque considera que puede necesitar las PASO eventualmente. El gobernador estaría analizando qué mandato dar a los parlamentarios nacionales que le responden y no tendría una decisión tomada. De hecho, habría abordado el tema con sus pares de Salta y Catamarca, que no tendrían inconvenientes en apuntalar en ambas cámaras la postura libertaria.

Hay dos aspectos que pesarían en la definición, según varios dirigentes que transitan con frecuencias los pasillos del poder: que el volumen de los recursos nacionales que llegaron hasta aquí no son los esperables de acuerdo al apoyo brindado y que la política entra en juego porque una faz de su proyecto se pone en juego.  

Jaldo actuará con cautela, dicen quienes suelen conversar con él.

¿Por qué necesitaría las Primarias? La respuesta no es otra que la siempre latente interna en el “pejota” tucumano. Resulta que el senador Juan Manzur conserva la presidencia del partido en la provincia. Podría, eventualmente, pretender él o la mesa del justicialismo nacional participar del diseño de las próximas listas de candidatos a diputados y senadores (se renuevan cinco en la cámara Baja y los tres representantes de la Alta).

El año pasado, de hecho, la unidad en el justicialismo se logró a partir de que Jaldo cedió cuatro espacios para la vertiente antimileísta en la nómina para las diputaciones. Hasta Manzur fue admitido como postulante.

En esta línea ven con espanto la modificación del sistema, porque entiende que no le conviene en absoluto al PJ del país. Sucede que parte de la estrategia para el año que viene se basa en la definición de candidaturas mediante las PASO. Más precisamente la del armado de la figura que se perfila hasta aquí como el candidato más fuerte: Axel Kicillof.

La necesidad de Kicillof  

Hay una mirada en especial que está sobre el Norte. La del gobernador bonaerense, porque los votos que salgan de aquí serán fundamentales para su camino hacia la competencia por la Rosada.  

El kicillofismo pretende que el candidato salga de una gran PASO en la que compitan todos los interesados. Los intendentes del conurbano bonaerense, base medular del proyecto “Movimiento Derecho al Futuro”, están convencidos de que tienen que competir todos por dentro, que se “licúe” la interna y después cimentar el liderazgo del que resulte vencedor. Están convencidos, desde luego, que ese será el economista.  

Advierten que los gobernadores del Norte podrían perjudicar al peronismo nacional si acompañan a Milei en esta empresa. Aseguran que quitarán a su propio espacio una herramienta vital para dirimir las diferencias en un año que, prevén, será complicado. Las referencias nacionales, entienden, pesarán aunque las elecciones se hagan desdobladas.  

En estas tierras ya está trabajando la mesa “Axel es futuro”, dialogando con intendentes, legisladores y referentes territoriales. Llevan adelante reuniones y eventos para desarrollar luego la plataforma de propuestas desde el interior hacia el ámbito nacional. El miembro más reconocido es el ex legislador Jesús Salim, que tiene una relación estrecha con Andrés “Cuervo” Larroque, uno de los principales armadores del bonaerense. Esperan sumar más nombres locales después del Mundial. Después del certamen, dicen, Kicillof saldrá a recorrer las provincias y tomará más forma la campaña, que por ahora es subterránea y está en plena construcción.  

La discusión por las PASO expone algo más profundo que una reforma electoral. Lo que está en conversación son las internas, los mecanismos para ordenarlas y la supervivencia del peronismo nacional. La encrucijada de un gobernador y la necesidad de otro.


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