Las actuales condiciones de sequía limitaron la capacidad competitiva de la caña de azúcar frente a las malezas. Así, los ciclos de crecimiento de éstas últimas, en lugar de concentrarse en un corto lapso, se extienden temporalmente hasta que alcanzan los requerimientos hídricos necesarios para un desarrollo normal, afirmó Ignacio Olea, jefe de la sección Malezas de la Eeaoc.
En estos momentos, es preciso observar con atención los cañaverales, ya que “aunque las lluvias no fueron suficientes para las necesidades del cultivo, alcanzaron para activar procesos de germinación de algunas especies de malezas”. Esta vigilancia es necesaria, aún en lotes de ‘caña planta’, donde se hayan aplicado herbicidas residuales, ya que su período de protección habría finalizado.
No hay que dudar en el control de las malezas latifoliadas emergidas (tupulo, atacos), porque los herbicidas para su control (2,4-D; fluroxipir; dicamba) continúan siendo eficientes. Se debe tener en cuenta que, al momento de su empleo y a medida que pasa el tiempo, hay que considerar la proximidad de otros cultivos. En años normales esto no ocurre, debido a que la caña llega a su cierre antes del período de riesgo. Es conveniente restringir la utilización de “2,4-D” en las proximidades de los secaderos de tabaco, así como de “dicamba”, en cultivos de soja. Los períodos de suelos húmedos, luego de alguna lluvia, deben aprovecharse para la aplicación de herbicidas residuales.
La condición perenne de la caña de azúcar, obliga a pensar más allá de esta campaña. En este sentido, el daño en la capacidad productiva futura de las actuales plantas y socas jóvenes que pueden provocar las malezas, puede ser de mucha importancia. Por ello, no se debe dejar de monitorear los cañaverales y actuar de la manera más racional y económica posible. En lo que va de esta campaña, se observó un control satisfactorio de pasto ruso con MSMA.
Por último, se deben prevenir posibles derivas de glifosato provenientes de barbechos químicos para la siembra de granos. Las mismas, si alcanzan cañaverales de reducido crecimiento, podrían causar daños irrecuperables.