BUENOS AIRES.- El Congreso Nacional Bancario decidió ayer un paro general para el 8 de julio próximo en las entidades públicas y privadas y durante todo el horario de atención al público. La demanda respondió al reclamo por la “inmediata” reincorporación de los 36 trabajadores despedidos en la Caja Popular de Ahorros de Tucumán (CPA) y la derogación del impuesto a las Ganancias salarial.
El titular de la Asociación Bancaria (AB), Sergio Palazzo, anunció la protesta para ese día, decidida por unanimidad. De forma previa, el personal realizará asambleas sorpresivas, con interrupción de tareas, entre el 2 y el 7 de julio.
Palazzo clausuró ayer el Congreso Nacional Bancario en la sede sindical de Sarmiento al 300, en Capital Federal, que ratificó “la continuidad y profundización del plan de lucha”.
La huelga se realizará con concurrencia a los lugares de empleo y sin atención al público toda la jornada.
El dirigente solicitó la adopción de medidas complementarias para reactivar la economía nacional y “una reforma tributaria que no castigue a los trabajadores y recupere los aportes patronales”. En particular, revalidó el compromiso del gremio con el “reclamo de justicia por el conflicto en la provincia”.
La Bancaria también resolvió, entre otros puntos, “el reclamo de cumplimiento de las condiciones laborales vigentes; el rechazo a las tercerizaciones y que los bancos se hagan cargo -hasta su derogación- del pago del impuesto a las Ganancias”. Además, rechazó “la negativa de la Corte de Estados Unidos a revisar el fallo del juez Thomas Griesa, debido a que vulnera la soberanía argentina y pone en zozobra futuras reestructuraciones de deudas de otras naciones”. (Télam)