Las estadísticas sobre la denuncia de casos de violencia doméstica registrados por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema registra un aumento de un 22% (variación interanual) entre septiembre de 2013 y septiembre de este año. Esos valores, según informaron desde la Oficina de la Mujer (OM), son similares al incremento que se registró en el último año en Tucumán.
Estos datos son aún más llamativos si se toma en cuenta que los registros de la Corte indican que entre septiembre de 2012 (se denunciaron 797 casos) y 2013 (se denunciaron 792) hubo incluso una leve merma. Mientras que la cifra de casos denunciados se disparó para septiembre de este año con 967 casos denunciados.
Ante esta situación que preocupa a la Justicia, la OM que depende del Poder Judicial de Tucumán organizó a fines de octubre una disertación para evaluar el trabajo que se debe realizar ante este tipo de violencia. Por este motivo se invitó al juez bonaerense, Fernando Ramírez, que integró el tribunal que -en 2012- condenó a Javier Weber (53) a 21 años de prisión por intentar matar a su ex mujer, Corina Fernández (45), al considerar que había incurrido en el delito de “tentativa de femicidio”.
En su exposición, el magistrado habló acerca de cómo se analizan los casos de violencia doméstica que llegan a la Justicia. “En el femicidio está presente la violencia de género por desequilibrio de poder. Por eso es difícil saber si hay misoginia o no. Lo que sí es claro es que hay una situación de sometimiento de esta mujer (la víctima) y de un quiebre de esa situación de sometimiento que se convierte en violencia”, explicó Ramírez.
Por otra parte señaló que en los casos que llegan a juicio se debe analizar la violencia intrafamiliar que no tiene que ver sólo con el matrimonio sino que incluye también a los noviazgos y a las ex parejas. En este sentido remarcó, que el país no cuenta con cifras oficiales en las que se contemple el femicidio como causa de muerte. Y, en este sentido dijo que los únicos índices con los que se cuenta son provistos por la asociación civil La Casa del Encuentro, que registra los casos de femicidios que son publicados en los medios de comunicación. “Los registros que tiene Casa del Encuentro indican que el año pasado (2013) se registraron más de 290 femicidios. Esto nos da un valor aproximado que indica que en el país se comete un femicidio cada 30 horas”, explicó el juez.
En este sentido, Ramírez señaló que en Argentina nunca hubo registros que discriminen al femicidio como causa de muerte por lo que quedaban dentro de los registros oficiales de homicidios. Por otra parte, dijo que la violencia de género no es exclusiva a ningún estrato social. “La mujer está expuesta a distintos tipos de violencias. Incluso en algunos estratos sociales las privaciones económicas pueden pesar tanto como otros tipos de maltratos. Ahora con el trabajo de las OVD se está pudiendo acceder a registros en los que las víctimas describen la violencia a la que son sometidas”, continuó.
A pesar de esto, según Ramírez, Argentina debe tener estadísticas oficiales sobre este tipo de delitos. Y, al no tener estos registros el país está desoyendo a los tratados internacionales de derecho a los que adhirió.
Aún así, resaltó los avances formales que viene realizando el Estado Argentino. “Desde la reforma constitucional de 1994, la Argentina viene incorporando modificaciones positivas para establecer una igualdad de derechos (sin distinción de género), pero el problema al que nos enfrentamos es que no estamos teniendo buenos resultados en la aplicación de esos cambios”, concluyó.
La doctora Susana Chiarotti explicó por su parte que uno de los mayores avances de la Justicia argentina en torno a esta problemática fue cuando, en 2012, se incorporó al Código Penal al femicidio como una figura agravante que quedó comprendida dentro del parricidio. “En el tema es que no hay mejor ley que la que se aplica. Y en este sentido, todos los jueces deberían aplicar esta norma y estar sensibilizados con este tema. Ante todo, se debe evitar la impunidad y, para evitar la impunidad, los jueces deben investigar con la debida diligencia que es una figura que surge de los últimos acuerdos interamericanos en los que se plantea que se debe investigar con todos los detalles los crímenes que se cometen y no sólo los que son mediáticos”, subrayó.
En cuanto a la creación de perfiles tanto de víctimas como de victimarios, Chiarotti dijo estar en un profundo desacuerdo: “buscar el perfil de una víctima es muy peligroso porque nadie nace para serlo. El femicidio es un disciplinamiento de las mujeres para que no se atrevan a cortar el vínculo que tienen con su pareja. Y esto se acentuó desde que las mujeres tienen mayores libertades, hasta el punto de que hasta pueden sostenerse económicamente”.