El calor sofocante se convirtió en el peor enemigo de los corredores en los primeros tres días de carrera. Ello fue más difícil de sortear incluso que las dificultades del terreno. Pero a partir de hoy todo puede cambiar. Es que la competencia abandona territorio argentino y la arena chilena entra en escena. En ese ámbito, las cosas suelen ponerse más difíciles, consecuencia directa de las sendas pedregosas y del fesh fesh (polvo de arena volcánica simil harina, que se mantiene flotando en el aire y se posa en muchas superficies haciéndolas muy inestables).
De la inteligencia, el coraje, hasta de la cordura de cómo se deben enfrentar estas dificultades del piso dependerá la respuesta sobre si la ventaja que llevan los líderes podrá mantenerse. O reducirse. O caer. Se sabe: el Dakar es arena movediza, que de un día a otro puede tragarse estrategias, sueños, pronósticos. Sálvase quien pueda.