Se habían organizado por internet. En los últimos días, la convocatoria a una marcha en reclamo de seguridad por las calles de Yerba Buena había tenido una repercusión enorme en las redes sociales. Tanto es así que ayer, a la hora de la protesta, una guardia policial custodiaba la casa del gobernador Juan Manzur. Ese hecho enfureció aún más a los vecinos, quienes se lo recriminaron a las autoridades de la comisaría local. “Tienen 17 policías por turno y están todos en la casa de Manzur. ¿De quién lo cuidan, de nosotros?”, se quejaron.
Alrededor de 40 personas se reunieron en la vereda de la comisaría de Yerba Buena. Explicaron que tomaron esa decisión porque ya no saben qué hacer. Dijeron que no sólo sufren robos en sus casas sino que además es imposible salir a la calle: mujeres y chicos son las presas fáciles de los arrebatadores, que se apoderan de carteras y celulares a diario.
“Sufrimos robos permanentemente. No podemos salir con carteras. Tenemos que hacer toda una logística para poder vivir”, protestó Cristina, tras recordar que hace cuatro años apuñalaron a su hijo para quitarle el celular y lo dejaron en grave estado. Una joven la interrumpió para contar lo que pasó hace dos semanas. “Trabajo en una casa de decoración, acá a 50 metros de la comisaría, y nos entraron a robar. Los policías, ni enterados”, relató.
Gisella de Paz también estaba enojada. El viernes a la noche le tocó presenciar cómo entraban delincuentes a la casa de un vecino y se llevaban todo. “Llamamos al 911 y recién a la media hora cayó un oficial en moto; no sé qué iba a hacer el pobre, solito. Los ladrones se escaparon y dejaron todas las cosas escondidas ahí cerca”, contó la mujer. Según agregó, en esa cuadra (calle Darwin al 1.200) ya entraron a robar en tres casas durante los últimos 10 días. “Resulta que ahora está toda la Policía en la casa de Manzur. Parece que somos nosotros los peligrosos. Queremos que vengan fuerzas federales y salgan a la calle”, exigió.
Entre el aluvión de quejas, Marta Martín intentó justificar el accionar de la Policía. “Muchas veces los policías los detienen y después los fiscales los liberan. Tienen que cambiar las leyes, la falla está en la Justicia”, sostuvo. Marcel Sarghel, otro vecino, propuso que se modifiquen las estrategias en seguridad. “Ya nos reunimos aquí en 2012 con el jefe de Patrullas, se hizo un acta, pero seguimos igual. Hay que cambiar de estructura y aplicar las leyes vigentes”, planteó.
El martes
Mientras los vecinos debatían distintas propuestas, dos uniformados se acercaron a dialogar. Eran el jefe de la comisaría, Mauricio Álvarez, y el jefe de zona, Sergio Suárez. Después de escuchar numerosos reclamos de hombres y mujeres, Suárez propuso agendar una reunión. “Yo no estoy autorizado para dar ningún tipo de respuesta, lo que se está buscando es armar una reunión donde esté gente del Ministerio de Seguridad y de la Municipalidad también. Queremos que sea en un lugar reservado, donde no cualquiera escuche ni lo que ustedes plantean ni las respuestas que les damos”, dijo el jefe de zona. Finalmente se pactó una cita para el martes, a las 19, en el municipio.
Antes de retirarse, Cecilia Villarrubia les pidió a los comisarios que para el encuentro del martes lleven detallado cuántos policías disponen para cada turno. “Queremos números reales”, exigió la vecina.