Sherlock Holmes vuelve de la mano de Pérez-Reverte

Desafío doble a la inteligencia de los lectores.

PÉREZ-REVERTE. El autor le propone al lector un doble desafío: no sólo desentrañar quién es el homicida a través de este Holmes espontáneo, sino hacer un curso acelerado sobre la historia del género policial de enigma y su prolongación norteamericana, el policial negro. afp PÉREZ-REVERTE. El autor le propone al lector un doble desafío: no sólo desentrañar quién es el homicida a través de este Holmes espontáneo, sino hacer un curso acelerado sobre la historia del género policial de enigma y su prolongación norteamericana, el policial negro. afp
18 Febrero 2024

POLICIAL

EL PROBLEMA FINAL

ARTURO PÉREZ-REVERTE

(Alfaguara - Buenos Aires)

Arthur Conan Doyle y su insuperable Sherlock Holmes han encontrado una larga serie de continuidades en otros autores. Michael Dibdin lo hizo, por ejemplo, en su primer libro, La última aventura de Sherlock Holmes. Este autor irlandés, conocido por una saga de novelas negras, ubica el argumento en el momento de los recordados asesinatos sucedidos en el East End de Londres, atribuidos a Jack el Destripador. Quién sino Sherlock podría con esos escabrosos e imperecederos sucesos.

Otro caso es el de Maurice Leblanc, donde el mejor ladrón francés se enfrenta al mejor detective inglés en Arsene Lupin contra Sherlock Holmes. Es el segundo tomo en la tradición del famoso historiador, experto en bellas artes, maestro del disfraz, ladrón de guante blanco y gentleman. Y no puede faltar Caleb Carr con El caso del secretario italiano, homenaje aprobado incluso por los representantes legales de Conan Doyle: el caso parte de Mycroft Holmes, hermano de Sherlock, está ligado a la casa real británica y hasta contiene ribetes sobrenaturales.

Dos más, para terminar: Sherlock Holmes y los Irregulares de Baker Street, una serie de cuatro libros del matrimonio compuesto por Tracy Mack y Michael Citrin, sobre las aventuras de un grupo de chicos que aparecieran como personajes secundarios en las novelas de Doyle; y las Novísimas aventuras de Sherlock Holmes, de 1939, del novelista y dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela, quien muriera en la pobreza y semi olvidado, a los tempranos cincuenta años, pero cuyas obras siguen representándose en la actualidad y se han convertido en películas.

La historia del género

Ahora, Arturo Pérez-Reverte ha continuado esta larga saga en El problema final.

El personaje principal, Ormond Basil, ha representado durante varios films al famoso detective británico, pero ahora le tocará ponerse el traje de investigador “real” al quedar varado en una isla griega donde se suceden una serie de homicidios. El resto de los personajes son siete huéspedes, tres empleados y la dueña del alojamiento. Como en todo policial que se precie de tal, el lector intentará ver en cada uno de ellos rastros para determinar su culpabilidad o su inocencia.

Pero Pérez-Reverte le propone al lector un doble desafío: no sólo desentrañar quién es el homicida a través de este Holmes espontáneo, sino hacer un curso acelerado sobre la historia del género policial de enigma y su prolongación norteamericana, el policial negro. Es una máquina de referenciar Pérez-Reverte, un teórico que se cuela en medio del narrador, ya que todas las pistas se articulan a través de la obra del médico y escritor inglés: “la solución está a la vista desde el principio”; “cuando una novela está bien construida según las reglas del género, es casi imposible que el lector descubra al culpable antes que el detective”, dice, y continua: “el único crimen perfecto es aquel donde ningún culpable o inocente parece sospechoso”; “nada más engañoso que un hecho obvio”; “una vez descartado lo imposible” repite, “lo que queda, por improbable que parezca, tiene que ser verdad”. E incluso va más allá y plantea el problema de la novela dentro de la novela misma: “creer que los personajes se resignan a permanecer encerrados dentro de los libros puede resultar un error”; “el único crimen imposible es el cometido por los escritores”; “antes dije que esto es una novela, y prefiero que sea una buena novela”.

Incluso, y esto es apenas un dato al pasar, uno de los personajes se llama Irene Adler, como aquel personaje de Conan Doyle que aparece en “Escándalo en Bohemia”, “Un caso de identidad” y “La aventura del carbunclo azul”, la única mujer que, dice la leyenda, no sólo pudo haberlo enamorado, sino que también fue capaz vencer a Sherlock. Pero ese es apenas un dato al pasar.

© LA GACETA

HERNÁN CARBONEL

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