Netanyahu: “No aceptaremos un acuerdo a cualquier precio”

Netanyahu: “No aceptaremos un acuerdo a cualquier precio”
26 Febrero 2024

Carlos Duguech

Analista internacional

Hace tres meses el primer ministro de Israel declaró enfáticamente, en un tono de advertencia cargada de presagios: “Si no ganamos, EEUU y Europa serán los próximos”. Primera lectura: “No nos pidan que detengamos los ataques”; Segunda lectura: “Necesitamos el apoyo total y no los cuestionamientos por nuestro accionar”. Más aún, hace unos días Netanyahu expresó conceptos y decisiones sobre la guerra total para destruir a Hamas. “Definitivamente”, dijo como lo señala cada vez que se refiere al tema. Ahora con agregado inquietante, de modo particular para los familiares que le exigen hacer lo necesario para que los suyos dejen de ser rehenes y vuelvan sanos.

Duro anuncio

La respuesta, durísima Netanyahu: “No aceptaremos un acuerdo a cualquier precio”*. Semejante decisión cayó como desesperanzadora e hiriente para los que desde hace más de cuatro meses viven la angustia de sus familiares secuestrados y sin noticias sobre su estado de salud. E, incluso hasta si, todavía, están vivos.

Muchos imaginan: si entre los rehenes estuviese alguno de sus tres hijos, Avner, Yair o Noa. ¿Diría lo mismo? ¿Que por “ningún precio” negociaría? Este pronunciamiento le está acarreando nuevas críticas lindantes con una presión generalizada para que renuncie. Le cuestionaron el manejo de la seguridad que desembocó en la sangrienta y horrorosa jornada del 7 de octubre. Desde lo que vamos conociendo por distintas fuentes y valoraciones de expertos, suponemos que Netanyahu tiene alguna información reservada sobre el número de rehenes con vida y eso lo lleva a marginar públicamente el análisis de esa cuestión que día a día le plantean los familiares.

La ONU, encorsetada

De nada vale que la Asamblea General pida el “cese del fuego en Gaza” y que haya sido votado por 153 a favor, sólo 10 en contra y 23 abstenciones, si no tiene poder vinculante. Es una clara expresión de deseos de esos 153 países por el “sí”. Pero se queda en eso, solamente. Y es la tercera vez que el muy famoso (por sus pocos aciertos y sus muchos yerros) Consejo de Seguridad dice “no” al cese del fuego, siendo que la votación fue ¡de 14 a 1! Una versión oximorónica de lo que se entiende por “democracia”. Tantas veces hemos hablado de este tema que da la sensación de que vivimos copiándonos. Y sí, desde 1945 que la ONU viene recitando y actuando con su antiguo libreto mientras la sociedad mundial avanza y avanza en casi todo. Si se le confiara a la Inteligencia Artificial una redacción más apropiada de la Carta de la ONU probablemente destronaría los privilegios del veto del Consejo de Seguridad y arrimaría conceptos y precisiones más cercanos a la lógica y a la democracia.

Corte de Justicia

Nada menos que Sudáfrica –ese país que venció al apartheid de la mano de un gigante, Mandela, osó denunciar al gobierno de Israel por genocidio en Gaza. Lo hizo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ- La Haya), el 29 de diciembre de 2023. ¿Qué pide el gobierno sudafricano?: que ordene a Israel que “deje de matar y causar graves daños psíquicos y físicos a la población palestina de Gaza y dejar de imponerles condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física como grupo”. Y a la vez, que les permita recibir ayuda humanitaria. Basa su denuncia en la “Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, de 1948. Mientras Netanyahu suscribe: “Israel está luchando contra los terroristas de Hamas, no contra la población palestina”. Pero fueron 25.000 los muertos. Semejante cifra involucra en un 70% a mujeres, niños y hombres no combatientes de “la población palestina”.

Malvinas, ese ajedrez

Hoy el tema está radicado en la ONU. Un medio logro de Argentina al haberlo instalado en su “Comité de descolonización”. ¿Por qué, medio logro? Porque tiene dos aristas. Una, la que conviene a los intereses de Argentina y es que el asunto está formalmente instalado en la ONU donde los 193 países miembros somos “iguales ante la ley”, menos los cinco del Consejo de Seguridad, (incluidos los usurpadores de Malvinas desde 1833). La otra arista, la del filo del cuchillo, es la que puede herir de muerte al planteo si los integrantes del C-24, Comité Especial de Descolonización –pese a la clara advertencia en el planteo argentino, muy bien fundada- resolviesen que los isleños tienen derecho a la “libre determinación. Y que ésta fuera la de seguir bajo la administración británica. Así se habían expresado en el referéndum convocado por el gobierno local en marzo de 2013. Ni un solo voto en contra. La gimnasia diplomática y el conocimiento riguroso del derecho internacional por parte de quienes representen los intereses de Argentina y la decisión política sana e inteligente del poder tendrá alguna chance.

ONU y descolonización

Desde la creación de la ONU, han logrado la independencia más de 80 colonias (750 millones de personas). Ahora hay 17 Territorios No Autónomos (donde viven casi 2 millones de personas).

De los integrantes del C-24 deben preocupar las opiniones de Chile e Irán. Sobran las sospechas sobre sus “simpatías” por Argentina. Aquí la capacidad estratégica de la Cancillería podrá hacer valer los derechos frente al riesgo cierto de que la ONU consagre el derecho de que el pueblo colonial concrete su independencia. Catastrófico para Argentina, que se suma a esa catástrofe de pretender por la fuerza (“Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, Galtierti dixit. Y vinieron. Ahora también. Y hasta quien tiene las riendas de la política exterior británica, David Cameron, paseó por las Malvinas como “dueño de casa”. Depositó flores de homenaje a los caídos del Reino Unido y les arrojó rosas a los residentes: “Mi deseo es que ustedes sean británicos siempre”.

(Y sus espinas para Milei y la canciller Mondino.) Es que sus respectivos encuentros con Cameron en Davos fueron insustanciales, sólo para la prensa, pero nada concreto. Hasta tuvo que desmentir el ministro británico a Milei, que dijo que se fijó el punto Malvinas en Davos.

Silencio

24 de febrero de 2022 A dos años de la fecha clave de la decisión guerrera del Putin que prohíbe en sus dominios que su invasión a Ucrania (muerte, destrucción y hasta riesgo de un Chernobyl) sea llamada “guerra”. Pretensión de un transfigurado Stalin. Sin contar las bajas militares de ambos bandos, se estiman en algo más de 40.000 las víctimas entre la población civil. El próximo jueves Putin dará su discurso anual ante el parlamento, de cara a las elecciones (sólo para presidente) desde el 15 de marzo. Se presiente, Putin hasta después de 2030.

Ayer finalmente se entregó a su familia el cadáver de Alexei Navalny, principal opositor a Putin, confinado hasta su muerte dudosa el 16 de febrero en una cárcel del Ártico. Aquí no termina esa historia con el sello “Stalin”. Tiempos tormentosos para el dictador ruso.

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