De pronto, la tragedia desencadenó la realidad de aplastante precariedad que se ve todos los días en el tránsito. La toma de conciencia llegó por el accidente ocurrido el viernes en avenida Gobernador del Campo y Juan Posse, pero antes hubo otros casos que no generaron más que comentarios aislados.
Este viernes, una joven de 20 años, Andrea López, falleció en el choque de la moto de aplicación en que viajaba como pasajera. El conductor de Didi moto, Alan Ezequiel Navarro, chocó contra un ómnibus de la línea 11 que giraba desde la avenida Gobernador del Campo hacia la calle Juan Posse. La moto pasó en rojo, según el acta policial. Tras el impacto, las ruedas del colectivo pasaron por encima del pequeño rodado. La joven falleció en el acto.
“Medidas de menor intensidad”
El chofer de la moto fue indagado en la audiencia judicial del sábado “por conducción imprudente que derivó en el desenlace fatal”. No quedó detenido aunque se establecieron medidas “de menor intensidad”, como “obligaciones de sujeción al proceso, restricciones de circulación y presentaciones periódicas ante la autoridad correspondiente, además de la fijación de una caución personal con la presentación de garantes”, según se informó.
El parte policial del accidente aporta otros detalles, como que el conductor no tenía papeles de la moto, una Honda Wave 110 negra, si bien explicó que tenía constancia de extravío. En el acta policial no se menciona que haya entregado carnet de manejo.
Otras tragedias
Otro hecho similar ocurrió hace una semana en Isabel la Católica y Viamonte, al noroeste de la ciudad. También falleció una pasajera de una moto de aplicación de transporte al chocar contra un ómnibus de la línea 109. La víctima fatal era Mercedes Guillermina Canseco, de 47 años, y el conductor, Rodrigo Marcelo Luna, resultó herido.
¿Hay otros casos? Se desconoce. Circulan de boca en boca accidentes de pasajeros golpeados o heridos, pero no se sabe que se registren en los hospitales -sobre todo en el Padilla- datos completos de las circunstancias de los percances, para saber si las personas llevadas para atención médica eran pasajeras de vehículos de alquiler. Las estadísticas apenas dan cuenta de los choques y caídas. Hubo, sí, otra tragedia el 13 de abril, la del auto Uber que ingresó a la avenida de Circunvalación a la altura de Las Piedritas, fue embestido por una camioneta y fallecieron una mujer y sus dos hijas que viajaban como pasajeras.
La verdad es que los servicios de transporte por aplicación vinieron imponiéndose por la vía de los hechos. Ya en tiempos de la anterior administración el ex subsecretario Operativo de Transporte municipal, Enrique Romero, que se trenzaba en discusiones en operativos con los autos Uber, advertía que los cadetes en moto estaban levantando ilegalmente personas como pasajeras.
Preferencias
Además, desde hace dos años en el Concejo Deliberante se estaban analizando propuestas para regular esas aplicaciones que iban ganando el favor del público en detrimento de los ómnibus y los taxis. Según dijo el empresario de colectivos Maxi Villagra, ante la pérdida de pasajeros se hizo una encuesta por redes sociales y los usuarios dijeron que preferían las app porque eran más baratas, los buscaban en casa y los dejaban en la dirección a la que iban; y además en zonas peligrosas era mejor la app antes que caminar por calles desoladas hasta las solitarias paradas a esperar el ómnibus, al acecho de los delincuentes.
Pero nadie pensó en la seguridad frente a accidentes. Precisamente en Tucumán, la provincia que encabeza el riesgo en el tránsito en el NOA, a punto tal que las compañías de seguros dicen que culpa de los tucumanos se encarecen las pólizas en el NOA. Precisamente en Tucumán, en cuyos hospitales las motos encabezan las estadísticas de accidentes, se autoriza que cualquier persona con moto suba un pasajero detrás.
El concejal Gustavo Cobos dice que en la ordenanza que se aprobó se tuvo en cuenta que hubiese garantía de seguros para transporte. Pero en la norma quedaron varios puntos grises, como el hecho de que la Ley nacional de Tránsito -a la que está adherida Tucumán- no contempla que haya transporte de pasajeros en moto. De modo que eso deberá reglamentar el Ejecutivo municipal, por fuera de la Ley de Tránsito. Por ende, tampoco se contempla en la Ley de Tránsito capacitación especial para este tipo de conductores. Eso también queda a juicio de la autoridad municipal, que deberá reglamentar que a los choferes de motos se les pida la realización de un curso especial para darles un carnet distinto, como se hace con quienes manejan taxis, remises, colectivos o camiones.
Finalmente, ¿sobre quién recae la responsabilidad en caso de accidentes? Si un chofer de ómnibus tiene un percance, le puede caer encima la ley penal, pero también la justicia civil recae sobre la empresa que lo contrata. En el caso de las aplicaciones de transporte, que ofician de mediadoras entre el conductor y el pasajero, ¿qué responsabilidad les cabe?
En el fondo de todo esto, mientras la intendenta Rossana Chahla apura a su equipo para reglamentar este complejo tema -ayer dijo: “vamos a ser muy rigurosos”- el descontrol sigue circulando por las calles tucumanas en la cara de los mismos inspectores y de los policías. Así se ve en un video de hace tres días cuando un taxista, impaciente porque había una ambulancia en el sanatorio de la calle 25 de Mayo al 300, subió con su auto a la vereda de la semipeatonal y pasó de lo más campante junto a una mujer policía. Caos total.
¿Cuánto durará la toma de conciencia de la sociedad frente a lo que ha pasado? Por ahora, algunas personas habrán aconsejado a sus hijos que sean cuidadosos a la hora de subirse en la moto de un desconocido.




















