DEPORTE. Lisandro Fontana Lardies fue distinguido por la Provincia y la Legislatura de Tucumán por su trayectoria y proyección internacional en karate. / GENTILEZA DE LISANDRO FONTANA LARDIES
Lisandro Fontana Lardies tiene 16 años, cursa la escuela secundaria y practica karate desde los cuatro. Su nombre forma parte del listado de jóvenes distinguidos por la Legislatura y la Provincia de Tucumán, reconocimientos que llegan después de un año clave en su carrera deportiva: fue bicampeón sudamericano, medallista mundial y se consolidó entre los tres mejores del ranking global 2025 en su categoría. Para él todo se sintetiza en una palabra: disciplina.
No es la primera vez que recibe una distinción institucional. En 2024 ya había sido reconocido como mejor atleta de la provincia. “Es muy lindo que te llamen para estas cosas porque te reconocen todo el esfuerzo que hiciste”, dice. Para Lisandro, el valor del premio está en que alguien desde afuera vea y valore el trabajo cotidiano que muchas veces transcurre en silencio.
JÓVENES DESTACADOS. Lisandro Fontana Lardies fue distinguido por la Legislatura de Tucumán por su trayectoria y proyección internacional en karate. / GENTILEZA DE LISANDRO FONTANA LARDIES
Actualmente estudia en el Gymnasium y combina una rutina exigente de entrenamientos con el cursado de la secundaria. Terminó cuarto año y ya proyecta un calendario deportivo cargado de competencias para el próximo ciclo.
Entrenar sin dejar de lado otras responsabilidades
Compatibilizar el alto rendimiento con la escuela no es sencillo, pero Lisandro lo resume con una idea clara: disciplina. “No es fácil, pero te vas acostumbrando. Aunque estés cansado después del colegio o después de entrenar, hay que seguir”, explica.
La clave, dice, está en que no vive el deporte como un sacrificio impuesto. “Es un esfuerzo que me gusta hacer. Me gusta el karate, entonces, si bien me cuesta, no lo sufro”, matiza. Esa relación con la práctica deportiva le permitió sostener el ritmo incluso en momentos de cansancio o exigencia extrema.
Un camino que comenzó a los cuatro años
El primer contacto con el karate llegó de la mano de su familia. “Probé varios deportes porque era inquieto y empecé karate a los cuatro años porque me llevaron mis viejos”, recuerda.
A los nueve o diez años ya competía en torneos. Al principio, sin pensar en resultados. “Competía porque me gustaba”, dice. Recién alrededor de los 12 años comenzó a aparecer una proyección más clara como atleta, con entrenamientos más intensos y objetivos definidos.
DEPORTE. Lisandro Fontana Lardies fue distinguido por la Legislatura de Tucumán por su trayectoria y proyección internacional en karate. / GENTILEZA DE LISANDRO FONTANA LARDIES
Lisandro destaca que el karate no es sólo competencia. “Tiene una parte deportiva, que es la que hago yo, y otra que es una forma de vida. Hay gente grande que no deja nunca. Te da valores, una manera de pararte frente a las cosas”, refiere.
Competir, viajar y controlar los nervios
Viajar y competir en otros países es parte habitual de su experiencia. Antes de cada torneo, la preparación es física y mental. “Confío mucho en lo que entreno y en la gente con la que entreno. Sé que siempre llego bien preparado”, asegura.
Los nervios aparecen, pero no los ve como un obstáculo. “Te mantienen activo, consciente de lo que está pasando”, asegura. Antes de competir, suele visualizar la pelea y verse haciendo las cosas bien.
“Saber que podés perder está, pero siempre entrás con la mentalidad de que vas a ganar”, resume. Con el tiempo, la experiencia le permitió naturalizar sensaciones que al principio resultaban difíciles de manejar.
Disciplina como bandera
Si tuviera que elegir una palabra para definirse, Lisandro no duda: disciplina. “Mucha gente habla de talento cuando sos chico, como si no hubieras tenido tiempo de entrenar. Yo no creo que sea así. Entreno desde muy chico y nunca paré”, afirma.
Para él, los resultados no llegan por casualidad. Llegan por sostener rutinas, cumplir horarios y entrenar incluso cuando no hay ganas. “La disciplina es lo que más marcó mi camino. Por eso estoy donde estoy”, resume.
Mirar hacia lo que viene
A corto plazo, el foco está puesto en el próximo año, que llega cargado de competencias. “Está lleno de objetivos”, dice. Entrenar, competir y seguir creciendo dentro del karate es la prioridad inmediata.
A largo plazo, el camino profesional todavía no está definido. Lisandro sabe que el karate es un deporte amateur y que vivir exclusivamente de competir es difícil. Enseñar y formar su propio espacio aparece como una posibilidad sobre la mesa.
Por ahora, el plan es claro: seguir entrenando, sostener la disciplina y no perder el enfoque. Con apenas 16 años, Lisandro ya construyó un recorrido que lo ubica entre los mejores del mundo y lo proyecta como una de las jóvenes promesas del deporte argentino.























