La técnica de ahorro conocida como kakebo tiene más de un siglo de historia y se ha consolidado como una de las metodologías más efectivas para mejorar la administración del dinero. Creada a comienzos del siglo XX por Hani Motoko, la primera mujer periodista de Japón, esta práctica propone un sistema simple, manual y reflexivo que fomenta el ahorro, la responsabilidad y la disciplina financiera.
Según especialistas, el kakebo no solo permite reducir gastos innecesarios, sino que también ayuda a tomar mayor conciencia sobre el uso del dinero, un hábito que se convirtió en tradición dentro de la cultura japonesa.
El método no requiere aplicaciones ni herramientas digitales: alcanza con una hoja de papel y un lápiz. De acuerdo con la revista Hola!, la técnica se estructura en tres pasos básicos, diseñados para llevar un control claro y constante de los ingresos y gastos.
Presupuesto mensual
El primer paso consiste en elaborar un presupuesto al inicio de cada mes. En este cálculo se registran los ingresos y se restan los gastos fijos, como alquiler, servicios de agua, luz y gas, facturas, colegiaturas, suscripciones y otros compromisos habituales.
Dentro de este análisis también se debe establecer un monto destinado al ahorro y una cantidad de respaldo para afrontar gastos imprevistos.
Registro de gastos diarios
A lo largo del mes, es fundamental anotar todos los gastos diarios, incluso los más pequeños. Este registro permite, al finalizar cada semana, realizar un balance para identificar en qué se fue la mayor parte del dinero y descontarlo del fondo para imprevistos, sin afectar el ahorro planificado.
Evaluación a fin de mes
El último paso del kakebo es una reflexión mensual basada en los datos recopilados. En esta instancia se analizan los gastos que pueden eliminarse por completo y aquellos que pueden reemplazarse por opciones más económicas, con el objetivo de mejorar la planificación futura.
El origen y la filosofía del kakebo
El kakebo nació en 1904, cuando Hani Motoko diseñó este sistema con la intención de ayudar a las amas de casa a gestionar de manera eficiente la economía familiar y tener mayor control sobre las decisiones financieras. Más tarde, la idea fue retomada y difundida por Fumiko Chiba, autora del libro Kakeibo: El arte japonés de ahorrar dinero, según detalla la BBC.
En Japón, es habitual que a comienzos de cada año se vendan cuadernos de cuentas basados en este método, muy populares pese a que el registro manual puede resultar laborioso al principio.
La filosofía del kakebo se centra en diferenciar lo indispensable de lo prescindible, evaluando constantemente cuánto, cómo y en qué se gasta el dinero. De acuerdo con Chiba, este método ha permitido alcanzar márgenes de ahorro de hasta el 35% de los ingresos, y una de sus principales ventajas es que el uso manual fortalece la conciencia y la conexión con las finanzas personales.
Cómo evitar los gastos hormiga y fomentar el ahorro
Los llamados gastos hormiga son pequeñas erogaciones que, al acumularse, generan un impacto significativo en el presupuesto, según advierte la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Sin embargo, el mismo concepto puede aplicarse de forma positiva al ahorro.
Una de las estrategias de ahorro hormiga consiste en guardar todas las monedas o el cambio que queda luego de compras habituales. Para hacerlo, se recomienda utilizar un contenedor específico donde se deposite el dinero y contabilizarlo al final de la semana.
Como incentivo adicional, se puede colocar una nota en el contenedor indicando el objetivo del ahorro, ya sea un viaje, una mejora en el hogar u otro proyecto personal, reforzando así el compromiso con el hábito.






















