Delcy Rodríguez asume la presidencia interina de Venezuela bajo fuerte presión interna y externa
La dirigente chavista inició formalmente su gobierno provisorio en un escenario marcado por la detención de Nicolás Maduro, las exigencias energéticas de Estados Unidos, tensiones dentro del oficialismo y un clima político y social de alta inestabilidad.
DELCY RODRÍGUEZ. La presidenta interina de Venezuela saluda puño en alto tras una sesión de la Asamblea Nacional, el 5 de enero de 2026 en Caracas. FOTO/AFP
Delcy Rodríguez comenzó este martes su presidencia interina en Venezuela en un contexto de extrema presión política, institucional y geopolítica. La dirigente chavista enfrenta el desafío de reordenar el poder sin Nicolás Maduro, detenido en Estados Unidos, mientras busca responder a las demandas del gobierno de Donald Trump, especialmente vinculadas al sector energético.
Rodríguez, de 56 años, fue investida el lunes ante el Parlamento, casi en simultáneo con la primera comparecencia judicial de Maduro en Nueva York, donde el ex mandatario se declaró “no culpable” de varios cargos, entre ellos narcotráfico.
Maduro fue capturado el sábado junto a su esposa, Cilia Flores, durante un operativo estadounidense en Caracas y otras regiones del país. Flores también enfrenta un proceso judicial por los mismos cargos. La operación generó una fuerte reacción internacional: Naciones Unidas expresó “profunda preocupación”, al advertir que la acción ordenada por Trump dejó decenas de muertos y “socavó un principio fundamental del derecho internacional”.
Al asumir formalmente, Rodríguez -vicepresidenta de Maduro desde 2018 y primera en la línea de sucesión- se refirió a la detención del ex mandatario con un discurso cargado de tono político: “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en los Estados Unidos”, afirmó ante el Parlamento.
Mientras tanto, el chavismo volvió a convocar manifestaciones en Caracas y otras ciudades para exigir la liberación de Maduro, quien, vestido con uniforme de presidiario, denunció ante la Justicia estadounidense ser un “prisionero de guerra”. “No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, dijo durante la audiencia, antes de ser interrumpido por el juez.
Este martes, en paralelo, la Organización de Estados Americanos (OEA) realiza en Washington un Consejo Permanente extraordinario, donde vuelven a quedar expuestas las profundas divisiones que genera la situación venezolana entre los gobiernos de derecha e izquierda de América Latina.
Un gobierno bajo tensión
Tras su investidura, Rodríguez visitó el mausoleo de Hugo Chávez, fundador de la Revolución Bolivariana, en una señal de continuidad simbólica del proyecto chavista. Sin embargo, enfrenta un escenario complejo: contener posibles fracturas internas y, al mismo tiempo, atender las exigencias del gobierno estadounidense.
Trump ya le advirtió públicamente que, si “no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, y aseguró que Estados Unidos tiene el control de la situación en Venezuela.
Pese al cambio de mando, figuras clave del poder chavista permanecen en sus cargos, como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino. Para el ex diplomático estadounidense Brian Naranjo, ex número dos de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, el escenario es frágil: “Delcy debería dormir con un ojo abierto ahora mismo”, dijo a la agencia AFP. “Detrás de ella hay dos hombres que estarían más que felices de cortarle la garganta y tomar el control”, agregó, en referencia a Cabello y Padrino.
La noche del lunes se reportaron disparos cerca del palacio presidencial. Las autoridades aseguraron que se trató de un dron que volaba sin autorización, contra el cual se efectuaron disparos, y negaron cualquier intento de sublevación, aunque los rumores se multiplicaron.
El analista político Mariano de Alba calificó al nuevo gobierno como “inestable”, aunque sostuvo que el chavismo ha internalizado que “solo en una aparente cohesión tiene posibilidades de perpetuarse en el poder”. Según su análisis, el objetivo inmediato es ganar tiempo, consolidar el reacomodamiento interno y aprovechar que las condiciones de Washington están centradas en el tema petrolero, un proceso que también demandará tiempo.
Rodríguez ya envió una primera carta a Trump, en la que aboga por una relación “equilibrada y de respeto”. En ese contexto, la bolsa de Nueva York cerró al alza el lunes, impulsada -según analistas- por subas en acciones del sector energético, ante la expectativa de una reapertura del negocio petrolero venezolano.
Agenda política y horizonte electoral
Un general retirado que ocupó altos cargos en la Fuerza Armada consideró que la presidenta interina abrirá el país a petroleras y mineras estadounidenses y no descartó una reanudación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, rotas desde 2019.
De Alba advirtió que la represión seguirá siendo un elemento central para sostener al chavismo, aunque podrían producirse liberaciones parciales para aliviar tensiones y abrir canales de negociación.
Durante la jornada de instalación del Parlamento, el sindicato de la prensa denunció la detención de 16 periodistas, 14 de ellos en Caracas. Trece trabajaban para medios internacionales. Todos fueron liberados posteriormente.
En el plano electoral, la oposición desconoce la reelección de Maduro en 2024 y exige que Edmundo González Urrutia asuma el poder junto a María Corina Machado. La dirigente opositora aseguró a Fox News que en “elecciones libres y justas ganarían con más del 90% de los votos” y afirmó que regresará al país tras recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo, luego de salir de la clandestinidad.
Trump, sin embargo, relativizó su figura: dijo que Machado “no cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país” y la describió como “una mujer muy amable, pero que no inspira respeto”.
La presidencia interina de Delcy Rodríguez tiene un plazo máximo de 180 días, al término del cual deberá convocar a elecciones, en un país que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente.























