MOVILIZACIÓN. La CGT endureció el discurso contra algunos gobernadores del PJ.
La pulseada por la reforma laboral que el Gobierno nacional buscará sancionar el viernes en el Senado elevó la temperatura entre la CGT y los gobernadores aliados a la Casa Rosada. En ese escenario, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quedó en el centro de las críticas de la central obrera, que lo acusó de "traicionar" las bases del justicialismo a cambio de beneficios presupuestarios.
El dirigente Octavio Argüello, secretario general de la CGT y hombre de confianza de los Moyano, no ahorró calificativos para describir la postura del mandatario tucumano y de otros pares de la región. “Llegaron a negociaciones por obras o financiamiento, pero no se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja cuneta y dos metros de asfalto”, remarcó.
El "fraude" al peronismo
Según la cúpula sindical, el alineamiento de Jaldo con la agenda de Javier Milei representa una ruptura ética con el movimiento que lo llevó al poder. “Es un fraude. Si uno llega por un espacio, tiene que tener ciertos códigos. No tienen que nombrarlo más a Perón”, insistió Argüello en un claro mensaje a la conducción del PJ tucumano.
El referente de Camioneros advirtió que el apoyo de los legisladores que responden a Jaldo para facilitar el quórum y la votación de una ley que "retrocede a 1900" tendrá un costo político inevitable.
“El pueblo tiene memoria. En su momento van a tener que explicar esta traición en las elecciones. No sea cosa que después tengan que pagar las consecuencias de lo que están haciendo”, resaltó Argüello.
Presión "hasta el último minuto"
A pesar de que los números en la Cámara Alta parecen sonreírle al oficialismo nacional, la CGT aseguró que mantendrá su estrategia de resistencia en tres frentes: el legislativo, el judicial y, fundamentalmente, el callejero.
“Vamos a dar pelea hasta el último minuto para que no se acepten las correcciones de Diputados y se caiga la ley”, explicó Argüello, aunque admitió que el panorama es adverso debido a la fractura interna del peronismo.
En ese sentido, lamentó que, tras un acercamiento inicial, gobernadores como Jaldo "dejaran de atender el teléfono" a los representantes de los trabajadores.
Críticas a la interna
La embestida no fue solo contra los gobernadores "dialoguistas". Argüello también repartió culpas hacia la dirigencia nacional del PJ, a la que le exigió "dejar de pelearse por cosas que no le importan a la sociedad" y ordenarse detrás de una propuesta alternativa.
Mientras destacó la figura de Axel Kicillof como contraparte, cuestionó la falta de reacción de los bloques legislativos en el Congreso: "Muchachos, ¿qué están haciendo?", se preguntó, evidenciando el malestar de una CGT que se siente sola en la trinchera contra la reforma.





















