Costo de vida: sin crédito, el consumidor apeló a la tarjeta

Sobreendeudados, ocho de cada 10 argentinos cerraron 2025 con la sensación de que su salario pierde poder de compra ante la inflación.

DINERO PLÁSTICO. Sin efectivo, los argentinos apelaron a las tarjetas para comprar regalos durante las fiestas. la gaceta / archivo DINERO PLÁSTICO. Sin efectivo, los argentinos apelaron a las tarjetas para comprar regalos durante las fiestas. la gaceta / archivo

El cierre de 2025 deja un diagnóstico económico contundente. Casi ocho de cada 10 argentinos consideran que su salario pierde poder de compra frente a una inflación que en los últimos meses viene al alza. Pero eso no fue todo: los préstamos personales no tuvieron el diciembre deseado. El aumento nominal del crédito para consumo fue del 1,3%. “Fue un trimestre de franco retroceso en este segmento que venía liderando la recuperación del crédito en pesos en valores absolutos. El incremento de los indicadores de mora parece haber desalentado a las entidades financieras a seguir colocando al ritmo del primer semestre del año. Gestionar la recuperación de los clientes en situación irregular se presenta como el desafío más importante para la primera parte de este 2026”, indica Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

Sin préstamos personales accesibles, los usuarios apelaron a las tarjetas de crédito. Esa operatoria subió en términos nominales un 4,8% mensual, presentando un crecimiento interanual del 52,8%.

“La mejora fue posible gracias a la reaparición de las cuotas sin interés y a las promociones comerciales, tratando de acercar a aquellos clientes que aún mantienen límites de crédito disponibles”, explica Barbero.

El uso del financiamiento es otra muestra de que el sueldo no alcanza y que se requiere dinero extra, aun cuando sea costoso. De acuerdo con los datos del último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, el 77,6% de los argentinos afirma que su salario perdió frente a la inflación y ese deterioro se refleja directamente en la autopercepción social: el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja, evidenciando la presión sostenida sobre los ingresos reales a lo largo del año.

En paralelo, la percepción sobre la situación económica del país se deterioró con fuerza: el 55,3% la califica como negativa, muy por encima de la evaluación de la situación personal, lo que confirma un clima macroeconómico percibido como más crítico que la experiencia individual.

A este escenario se suma un deterioro institucional relevante. La desconfianza en las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) volvió a aumentar en diciembre, en un contexto marcado por la controversia en torno del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Así, el 59,7% de los encuestados afirma no sentirse representado por el dato de inflación que publica el organismo público.

Costo de vida: sin crédito, el consumidor apeló a la tarjeta

El verano

Con salarios que no alcanzan y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes, en un clima generalizado de incertidumbre económica, destaca el reporte de Zentrix Consultora.

La presión sobre el bolsillo se profundiza al analizar la posibilidad de tomarse vacaciones. El 39,3% de la población que participó del sondeo declara que no cuenta con recursos económicos para viajar este verano, convirtiendo al acceso al descanso en un umbral social que separa estabilidad de vulnerabilidad.

“Incluso entre quienes mantienen alguna capacidad de viaje, predominan estrategias de ajuste como escapadas cortas o turismo de cercanía, confirmando que el recorte es una decisión económica forzada”, finaliza el reporte al que accedió LA GACETA.

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