DE LA TUTELA AL TRABAJO. Más jóvenes migrantes logran estabilidad en España. / UNSPLASH
Migrar en soledad, atravesar la adolescencia lejos de casa y empezar de cero en otro país sigue siendo una realidad para miles de jóvenes. En España, ese proceso muestra un cambio significativo: más de 20.000 adolescentes y jóvenes migrantes no acompañados, de entre 16 y 23 años, ya cuentan con autorización de residencia, más del doble que en 2021, según datos oficiales del Ministerio de Inclusión.
Las cifras marcan un crecimiento del 155% en poco más de cuatro años. En junio de 2021 se contabilizaban 7.878 jóvenes en esta situación; para septiembre de 2025, el número ascendió a 20.116. Aunque el mayor salto se dio entre 2021 y 2024, los registros recientes muestran una tendencia de estabilización, con subas más moderadas en los últimos meses.
Un crecimiento que se aceleró en cuatro años
Uno de los datos más relevantes es el avance en la integración laboral. Entre los jóvenes extutelados de 18 a 23 años, el porcentaje de afiliación a la Seguridad Social pasó del 34% en 2021 al 72% en 2025. En el caso de los menores de 16 y 17 años, la inserción también creció, aunque de forma más gradual: del 6% al 18% en el mismo período.
El crecimiento se explica, en parte, por los cambios en el sistema de autorizaciones. Actualmente, casi la totalidad de los menores no acompañados en edad laboral cuenta con permisos que habilitan tanto la residencia como el trabajo, una diferencia clave frente a años anteriores, cuando las trabas administrativas dificultaban su acceso al empleo formal.
Quiénes son y de dónde vienen
En cuanto al perfil del colectivo, la mayoría son varones y la presencia femenina sigue siendo baja: solo el 6% del total. Marruecos continúa siendo el principal país de origen, aunque perdió peso relativo. También se destacan jóvenes provenientes de Gambia, Argelia y Senegal, mientras que entre las mujeres aparecen con mayor presencia Colombia y países del norte de África.
La mayoría de quienes logran insertarse laboralmente lo hace en sectores como la hostelería, los servicios administrativos y la construcción. Más allá de los números, los datos reflejan un cambio de escenario: el acceso a la residencia y al trabajo se consolida como una herramienta clave para que miles de jóvenes migrantes puedan proyectar un futuro con mayor estabilidad e inclusión en la sociedad española.




















