A días de cumplir nueve años, la Ley de Arbolado sigue sin reglamentarse

ÁRBOL NOTABLE. El palo borracho gigante de Rondeau y avenida Alem. ÁRBOL NOTABLE. El palo borracho gigante de Rondeau y avenida Alem.

En el 70 aniversario de la Sociedad Amigos del Árbol, su presidente, Pedro Buiatti, subrayó la necesidad de pasar a la acción como método para generar conciencia en la ciudadanía.

Santiago Pérez Cerimele
Por Santiago Pérez Cerimele Hace 15 Hs

Los aniversarios “redondos” suelen motivar que se afine el lápiz a la hora de redactar el infaltable balance sobre el camino recorrido. Algo así sucede durante la conversación con Pedro Buiatti, el presidente de la Sociedad Amigos del Árbol de Tucumán (SAAT), entidad que mañana cumplirá 70 años, y desde la cual evalúa la actual situación de sus “camaradas” del reino vegetal, en relación con San Miguel de Tucumán y con los ciudadanos que la habitan.

El titular de la SAAT -fundada en 1956- llega a este aniversario con un diagnóstico severo sobre el presente ambiental del Gran Tucumán y, en particular, sobre la forma en que se comprende la ciudad. “No hay planificación del arbolado urbano”, resume, y resalta la necesidad de avanzar hacia un modelo de urbanización consiliente, en el que el árbol deje de ser un adorno y pase a ser la columna vertebral del diseño urbano.

En ese contexto, Buiatti puso la entidad a disposición de la comisión del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán que analizará la modificación del Código de Planeamiento Urbano. “Es necesario que participemos. Venimos trabajando desde hace años con una perspectiva que hoy domina los debates internacionales en la materia”, explicó.

Precisó que tal mirada se nutre, entre otras experiencias, de su participación en el 51° Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos de España, realizado en Melilla y, muy en especial, del vínculo con uno de los principales referentes del sector en el ámbito global. “Estoy muy ligado a Pedro Calaza Martínez, presidente de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos. Es uno de los líderes mundiales en este asunto de la planificación urbana”, subrayó.

Según explicó, en Europa ya se dejó atrás la idea de que el urbanismo sea una incumbencia casi exclusiva de la arquitectura. “Hoy en día tienen una gestión consiliente; es decir, la planificación urbana ya no es potestad de una sola disciplina. En ese esquema, la ciudad se piensa como un sistema integrado, a la cual se le debe crear una ‘sombrilla’. Y el eje, la estructura principal, es el arbolado”, puntualizó el experto.

MUY INCLINADA. Preocupa una tipa en calle Balcarce, casi Marcos Paz. MUY INCLINADA. Preocupa una tipa en calle Balcarce, casi Marcos Paz.

Profundizó que tal concepto implica mucho más que plantar árboles. “A eso se le agrega todo lo que uno se pueda imaginar de verde. Por eso se habla de reverdecer la ciudad”, indicó. Y destacó que desde esa base natural se ordenan, luego, las actividades culturales, deportivas, recreativas y sanitarias. “El calentamiento global aumentó los problemas de salud, porque altera biológicamente los seres que nos contagian, hay mutaciones. Todo eso debe ser tenido en cuenta”, sostuvo.

En opinión de Buiatti, la planificación urbana debería ser necesariamente transversal. “Deben intervenir profesiones distintas a las que se encargan de la movilidad. Se planifica la ciudad sobre esa base. Por eso se llama consiliente”, insistió, al justificar el interés de la SAAT en integrar la comisión municipal. Incluso, contó que habían sugerido que Calaza Martínez brinde una charla magistral para asesorar a los miembros de la comisión, sea vía remota o, idealmente, de manera presencial: “es preciso que se tenga esa mirada para interiorizarnos del pensamiento que hoy rige en el mundo”.

Áreas sensibles

LA GACETA quiso conocer su opinión sobre el impacto concreto del crecimiento urbano en Tucumán. En particular, lo ocurrido en el microcentro de la Capital, donde quedaron muy pocos árboles, pero, sobre todo, con el avance de la urbanización hacia zonas ambientalmente sensibles. “Los barrios privados se están haciendo en lugares donde no tenía que haber sucedido. Se los hace hacia el cerro, donde tenemos la yunga, que es un bosque nivelador climático, y se lo desmonta. Mientras, hacia el este de Tucumán tenemos kilómetros y kilómetros”, dijo.

GOMERO EN DISPUTA. Desde la SAAT se pide que quede la parte inferior. GOMERO EN DISPUTA. Desde la SAAT se pide que quede la parte inferior.

Otro de los déficits estructurales que señaló es la falta de formación específica. “La Facultad de Agronomía de la UNT no tiene formación en jardines públicos. No existe. Así como no existe un arbolista; y el arbolado urbano necesita sus ‘médicos’”, señaló. Y a modo de ejemplo utilizó una cruda comparación. “Pensemos en que en este contexto en que no hay especialistas necesitamos contratar a alguien para que pode un árbol... Es como si contratásemos carniceros para que operen en un hospital”, dijo, al cuestionar la ausencia de profesionales con formación en arboricultura, criterios ambientales, isla de calor o salud urbana.

Buiatti rechazó, sin embargo, la idea de que se impartan estos contenidos desde la educación primaria o secundaria. “Sería como decir que también hay que enseñar arquitectura o ingeniería”, opinó. A su juicio, el problema no es la divulgación básica, sino la falta de especialistas. “En una ciudad que se precia de ser el Jardín de la República, ¿cómo puede ser que no tengamos una materia de jardinería? El arbolado urbano es la columna vertebral de un plan de naturación y reverdecimiento de la ciudad”, insistió.

EN UN LUGAR ESPECIAL. El parque 9 de Julio, donde está el reloj floral. EN UN LUGAR ESPECIAL. El parque 9 de Julio, donde está el reloj floral.

Recordó que la SAAT desempeñó un rol clave en la sanción de la Ley Provincial N° 8.991 (de arbolado urbano), aprobada en marzo de 2017. Sin embargo, lamentó que a días de cumplir nueve años, la norma sigue sin reglamentarse. “Está dormida, no se aplica. Y la ley declara al arbolado como política de Estado y como servicio público, cosa que nunca fue asumida, ni siquiera por la gente del área de Ambiente”, señaló.

Consideró que el problema estriba en que el arbolado urbano no encaja en la lógica de los servicios públicos tradicionales. “Todo servicio público tiene algo que te cobra: agua, luz, ómnibus. Son grandes negocios. Pero, ¿quién invertiría en arbolado? ¿Cómo se mide lo que hay que cobrarle al vecino?”, planteó.

Árboles contra plantines

El conductor de la SAAT también señaló una práctica que muchos consideran válida, pero que, no obstante, resulta casi inútil. “En Tucumán no se plantan árboles, sino plantas de edad vivero”, afirmó. Según explicó, un árbol necesita entre tres y cuatro años de crecimiento, con normas técnicas claras sobre el diámetro del tronco, sobre los tamaños del pilón y del pozo donde se lo enterrará. “Esas normas técnicas no se toman en cuenta. Se plantan ‘varillitas’ finitas que nunca llegan a nada. De todo lo que se plantó en los últimos años, ni un 10% llegó a convertirse en árbol”, sostuvo.

La ausencia de planificación también se refleja en la falta de datos concretos, sobre los cuales se pueda actuar. “No existe un inventario de arbolado urbano. Hay que contar cuántos árboles hay y dividirlos por especies, para saber cómo está distribuida la biodiversidad”, explicó. Y se confesó preocupado al contrastar unas estimaciones con cifras que se presentan como oficiales. “Digamos que una cuadra debería tener aproximadamente -calculemos a la baja- 10 árboles; es decir, 40 árboles por manzana. Ahora supongamos que San Miguel de Tucumán tiene 2.000 manzanas; eso debería darnos 80.000, pero se habla de 115.000. Y eso que un gran número de manzanas no tienen árboles”, dijo.

Se le preguntó por el grado de conciencia ciudadana frente a este escenario. “Está en crecimiento lento; muy lento”, contestó. Volvió a uno de sus postulados más firmes: la educación, mediante la acción concreta. “Hay dos maneras de enfrentar un cambio. Una es divulgando, dando charlas. Normalmente eso fracasa. La otra es la acción”, afirmó. Y se explayó: “hay que crear ya viveros bajo inspección del municipio, para que dentro de tres años -al partir de cero- salgan las plantas de lotes certificados. De ahí, con calibre en mano, habilitar lo que se puede cosechar para que sea plantado”.

Añadió que, en paralelo, se podría llevar a la ciudadanía a que visite esos viveros. “Esa acción lleva a la educación. El cambio de mentalidad se logra con acción. Mientras no se empiece a ejecutar podemos estar 1.000 años dando charlas, pero no servirá. Es la acción diaria. No hay otra. Y al principio habrá que convivir con los grandes errores”, admitió.

LOS NARANJOS. Pasaje Grimau y Gálvez, entre Roca y Rondeau. la gaceta / fotos de analía jaramillo LOS NARANJOS. Pasaje Grimau y Gálvez, entre Roca y Rondeau. la gaceta / fotos de analía jaramillo

Como cierre, evocó uno de los hitos simbólicos de la SAAT: la elección del primer árbol notable, a partir de una ordenanza aprobada en 2001. Recordó el palo borracho de Rondeau y avenida Alem y el nacimiento del “abrazo del árbol”, en plena crisis nacional. “Nos enseñaba que, teniendo buenas raíces, la sociedad se puede recuperar”, dijo. Mañana, a 70 años de su fundación, la Sociedad Amigos del Árbol vuelve a insistir en la misma enseñanza.

MUY INCLINADA. Preocupa una tipa en calle Balcarce, casi Marcos Paz. MUY INCLINADA. Preocupa una tipa en calle Balcarce, casi Marcos Paz.
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios