REGRESA AL "SANTO". Junior Arias no despegó la mirada del smartphone, tras arribar a la provincia. Foto de Gonzalo Cabrera Terrazas.
El mercado de pases de San Martín no sólo se mueve por las caras nuevas que llegan para reforzar al plantel. También tiene un capítulo igual de delicado: el de los regresos que obligan a tomar decisiones rápidas, con impacto deportivo y económico. En ese escenario, Junior Arias volvió a Tucumán este domingo por la tarde y su arribo, lejos de cerrar una historia, reabrió una incertidumbre que venía latente desde hace semanas.
El uruguayo aterrizó en el Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo y su presencia llamó la atención desde el primer momento. Se mostró con una remera rosa, una llamativa boina azul y anteojos de sol, en una imagen que contrastó con el clima de tensión que rodea su situación. Tras retirar el equipaje, Arias se subió al mismo transfer que trasladó a Facundo Pons rumbo al Hotel Bicentenario, donde el nuevo “9” se hospedará hasta conseguir vivienda. En el caso del charrúa, el paso por el hotel parece más ligado al cumplimiento formal que a una instalación definitiva: en los papeles, finalizó su préstamo con Palestino y debía presentarse nuevamente en el club.
LA GACETA lo consultó por su futuro y la respuesta fue tan breve como elocuente. “Me vengo a presentar a entrenar. Hay que cumplir. No sé qué pasará”, dijo Arias, sin agregar demasiado, pero dejando en claro que ni siquiera él tiene certezas sobre lo que viene. El delantero regresó con ritmo y, además, con números que lo respaldan: en su última temporada en Palestino disputó 42 partidos entre liga, Copa de Chile y Copa Sudamericana, con nueve goles y una asistencia, un registro que, para la dirigencia, funciona como carta de presentación para buscarle una salida inmediata. En Tucumán, su huella también pesa: en su etapa anterior en San Martín jugó 42 encuentros y convirtió 12 goles, cifras que lo habían puesto en un lugar importante dentro del ataque.
El dilema, sin embargo, no pasa por su rendimiento reciente sino por el encaje en el nuevo plan. Puertas adentro, la idea del jugador sería rebajar su sueldo para intentar sostenerse como alternativa en el plantel, entendiendo el contexto y la necesidad de reordenamiento. A la vez, en las últimas horas se sumó un condimento que alimentó el debate: Nicolás “Fosa” Ferreyra, uno de los refuerzos, dejó entrever sus ganas de compartir vestuario con el centrodelantero, una señal de respaldo que no es menor dentro de un grupo que se está armando. Del otro lado, la postura que se desliza desde la CD es distinta: la intención sería renovar un préstamo en el exterior -con Palestino como opción- o directamente gestionar una venta, para liberar masa salarial y un cupo que el club considera clave para completar el armado.
La última palabra la tendrá Yllana
El escenario está abierto y el desenlace dependerá de una decisión concreta: qué lugar le dará el cuerpo técnico a Arias en este nuevo ciclo. Andrés Yllana deberá evaluar si el delantero puede aportar desde el rol que le toque o si lo mejor para el club será capitalizar su presente para negociar una salida. Por ahora, lo único seguro es que el uruguayo ya está en Tucumán, que se presentó para cumplir y que, mientras el plantel se prepara para seguir trabajando, su futuro vuelve a estar en el centro de la escena.





















