Aeropuerto Benjamín Matienzo. Foto archivo.
Más de 150 pasajeros resultaron afectados esta semana por la cancelación de vuelos de la aerolínea low cost Flybondi, en un conflicto que parece no tener fin y que volvió a generar serias complicaciones en los aeropuertos. Las demoras prolongadas, la incertidumbre y las dificultades para reubicar a quienes quedaron varados marcaron una vez más el panorama para los viajeros en plena temporada.
Si bien las cancelaciones más fuertes se concentraron entre el jueves pasado y el martes de esta semana, las interrupciones en el servicio no cesaron y continuaron registrándose demoras y suspensiones en los días posteriores. Incluso este viernes se reportaron nuevas cancelaciones, lo que profundizó el malestar entre los pasajeros que aguardan respuestas y soluciones por parte de la aerolínea.
En este contexto, resulta clave que los pasajeros conozcan qué derechos los amparan y cómo actuar ante este tipo de situaciones, teniendo en cuenta que la actividad aerocomercial en la Argentina se encuentra regulada por el Convenio de Montreal y por el Decreto Nº 809/2024, que establece las obligaciones de las aerolíneas frente a demoras, reprogramaciones y cancelaciones.
¿Cuáles son los derechos del pasajero?
La normativa no rige en casos de que la cancelación o demoras se deba a problemas meteorológicos, hechos imprevistos o si el pasajero fue informado 15 días antes. La empresa no está obligada a brindar amparo, pero sí debe informar al viajero sobre sus derechos.
Sin embargo, si el vuelo se retrasa o se reprograma en un periodo de más de cuatro horas sin exceder a las ocho, la empresa se ve obligada a proporcionar alimentos y bebidas a los pasajeros. En el caso de que esta situación se presente durante la noche, entre las cero y seis de la madrugada, aunque no se hayan cumplido las cuatro horas mínimas, también corresponde que el viajante sea asistido.
En situaciones con demora o reprogramación que superen las ocho horas, la aerolínea debe garantizar alojamiento y traslado hasta el lugar más el refrigerio, según consignó el diario "Clarín".
Otro punto importante es que si un vuelo se retrasa y a causa de esa demora el pasajero pierde una conexión, la aerolínea es responsable de solucionar la situación.
El pasajero tiene derecho a reclamar por gastos adicionales que surgieron a causa del retraso o la reprogramación en el vuelo, tales como noches de alojamientos perdidas, traslados y prestaciones previamente contratadas que quedaron sin uso.
Finalmente, si un vuelo se cancela, la aerolínea está obligada a ofrecer al pasajero alternativas concretas para garantizar su traslado, como incluirlo en el vuelo inmediato posterior, reencaminarlo por otra ruta, derivarlo a otra compañía aérea o, si fuera necesario, gestionar un medio de transporte alternativo, siempre de acuerdo con la disponibilidad existente.























