Fotografías superpuestas que crean nuevo sentido

Ana Isas y Bruno Ternavasio experimentaron con imágenes que sacaron por separado en un mismo fotograma, para la construcción de un discurso único que es más que dos registros.

DIFUMINADO. Carteles de candidatos políticos se cuelan por detrás de ramas de árboles, con una escalera que conduce a un destino incierto. DIFUMINADO. Carteles de candidatos políticos se cuelan por detrás de ramas de árboles, con una escalera que conduce a un destino incierto.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto 18 Enero 2026

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La palabra “Oblivion” ha bautizado distintas expresiones artísticas y es la elegida por los fotógrafos Ana Isas y Bruno Ternavasio para identificar a su exposición conjunta -nunca mejor elegida esta idea- que se podrá apreciar hasta fin de mes en el Club Tafí del Valle de esa villa turística.

No figura en el diccionario de la Real Academia Española de Letras, porque es usada en inglés aunque con una característica especial sobre su origen. Oblivion es olvido en latín, y se considera que su ingreso a la lengua inglesa es un resabio del tiempo de la dominación romana en territorio británico. Así, mientras evolucionó en el idioma castellano, se mantuvo intacta en otros territorios, pero con una carga agravada particular: no es un olvido casual o circunstancial, sino la referencia a estar completamente olvidado, en un estado que puede asimilarse al de la no existencia.

Con esa significación fue apropiado por la música en distintas composiciones, desde el conocido tango de Ástor Piazzolla hasta canciones de rock, por una película de ciencia ficción y acción futurista protagonizada por Tom Cruise, Morgan Freeman y Olga Kurylenko, por la literatura y por el cómic.

Ternavasio e Isas la consideraron perfecta para su construcción común, porque un olvido fue el comienzo de todo. Las imágenes que se exponen nacieron de hacer tomas superpuestas (y por separado, sin saber lo que había hecho el otro) en un mismo cuadro del rollo fotográfico. El resultado no fue una simple sumatoria de registros sino, por el contrario, el nacimiento de una nueva interpretación, mensaje o discurso de lo que se ve, todo potenciado por la expresividad del blanco y negro.

“El proyecto se inició por azar, cuando Ana, sin saberlo, reutilizó un rollo de película ya expuesto por mí y que me había olvidado de revelar. Valga la paradoja de revelar un olvido”, confiesa Bruno, en diálogo con LA GACETA.

“Es así como se superpusieron dos miradas, dos búsquedas, dos estéticas, dos juegos de cámaras y lentes de equipos diferentes. El descubrimiento fue sorprendente: con la superposición de imágenes surgieron escenas con nuevas metáforas en perspectivas absurdas, luces brumosas, formas difusas y atmósferas imprecisas”, agrega.

Técnicamente, describe la propuesta como una muestra de fotografías analógicas con exposición doble realizadas por ambos autores sobre las mismas películas, pero en tiempos y lugares diferentes, con equipos diferentes. “Paradójicamente, se deja obrar intencionalmente el azar. Sin saber qué foto coincidirá con qué foto, sin importar si el encuadre fue vertical o apaisado, sin poder predecir si las superposiciones serán perfectas o fuera de registro, sin saber si las imágenes se estropearán o tendrán un diálogo feliz, sin importar si fueron tomadas en esta ciudad o en otra”, afirma para potenciar el sentido de una aventura artística cuya respuesta sólo se conocerá con el revelado.

PERSONAS EN TRÁNSITO. Dos siluetas se recortan en un paso peatonal. PERSONAS EN TRÁNSITO. Dos siluetas se recortan en un paso peatonal.

Pero hay una apuesta más importante aún que el registro final en sí: la recepción del público. “Es una invitación al juego y a descubrir con asombro lo que surja desde la mirada y la intención de los autores. Estas son las expresiones que lúdicamente se pueden leer en nuestras obras”, reconoce.

Ternavasio abunda en la idea de que “el recuerdo y la memoria no son primordiales; uno engendra al otro”. “El olvido preexiste a la memoria. Para que se manifiesten es necesario que algo se haya olvidado; una suerte de blanqueamiento fundante que suscita la urgencia por recordar. Olvido y distancia van de la mano, alejamiento y separación irreversible que recubre un vacío con memoria. La certeza de la existencia del olvido ensombrece a los seres autoconscientes. Por ello, los recuerdos, que siempre son fragmentarios y engañosos, nos hacen consistentes de nuestra identidad e historia a través del paso del tiempo, dan consistencia y unidad aunque a veces sean confusos, indefinidos, mezclados; como un palimpsesto que a la vez borra y recupera fragmentos de olvido en una nueva memoria”, asevera.

En esa dinámica, “hay cosas que es mejor olvidar, sí como hay recuerdos que no se deben perder, para celebrar la vida y resistir el olvido”.

Paisajes

En el mismo Club Tafí del Valle, este martes y jueves Ternavasio dictará el curso “La fotografía artística de paisaje”, en sí misma una invitación a aprovechar el entorno de los Valles Calchaquíes. En ambos días, las clases serán de 19 a 21.

“Desarrollaré la evolución del género del paisaje desde sus inicios hasta llegar a las diferentes estéticas en la fotografía -anticipa-. Partiré desde la Edad Media, cuando no existía nuestra expresión artística, pero fue el momento en que nace el término y su posterior desarrollo hasta llegar a la plenitud expresiva y filosófica que germinaban en el tiempo”.

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