San Martín afronta sus primeros amistosos: qué planea hacer Yllana y cómo dividirá los equipos para jugar contra Mitre

Este martes, en cancha del "Aurinegro" se jugarán dos partidos, cada uno de 80' de duración.

OBJETIVO. Yllana y sus pupilos utilizarán estos juegos para intentar plasmar una identidad de juego. OBJETIVO. Yllana y sus pupilos utilizarán estos juegos para intentar plasmar una identidad de juego.
Hace 2 Hs

En San Martín el tiempo ya empezó a correr desde hace rato. La pretemporada entra en una zona distinta, más sensible, en la que el entrenamiento deja de ser un ensayo controlado y el juego empieza a devolver respuestas. En Santiago del Estero, frente a Mitre y en el estadio del “Aurinegro”, el equipo de Andrés Yllana afrontará este martes sus primeros amistosos formales del ciclo.

Serán dos partidos, cada uno dividido en dos tiempos de 40 minutos, pensados más como una herramienta de trabajo que como un resultado a perseguir. El horario temprano, casi íntimo, acompaña la lógica de este momento: observar, probar y corregir. Sin urgencias externas, pero con la necesidad interna de empezar a verse reflejados en la cancha.

Para Yllana, estos encuentros funcionan como una especie de espejo. Hasta acá, el proceso fue intenso y deliberado. Los entrenamientos no mostraron equipos fijos ni señales claras de titulares y suplentes. Todos trabajaron mezclados, rotando posiciones, compartiendo minutos y tareas. La intención fue clara; priorizar una idea por sobre los nombres.

Salida limpia desde el fondo, presión coordinada tras pérdida, recuperación rápida y circulación con sentido. Esos conceptos se repitieron una y otra vez en cada práctica. Y hoy, contra Mitre, llegará el momento de ver cómo esas consignas resisten el juego real, el error no forzado, la decisión tomada en décimas de segundos.

No será una evaluación definitiva, pero sí un primer boceto del nuevo San Martín que se va formando. Cómo se planta el equipo, qué tan compacto es, cómo responde cuando no tiene la pelota y cuánto se anima a presionar alto. Detalles que, en esta etapa, dicen más que cualquier marcador.

San Martín encaró esta temporada con una renovación profunda. Fueron 13 las incorporaciones que llegaron para elevar la competencia interna y ampliar las variantes (Nahuel Manganelli, Elías López, Víctor Salazar, Ezequiel Parnisari, Nicolás Ferreyra, Lucas Diarte, Nahuel Gallardo; Jorge Juárez, Laureano Rodríguez, Santiago Briñone, Luciano Ferreyra, Facundo Pons y Lautaro Ovando) y otras tantas las salidas.

Son 13 nombres, 13 historias distintas y el desafío común de transformarse en un equipo. El fútbol no se reduce a sumar talentos, sino que exige sincronía, lectura compartida y confianza mutua. Y los amistosos cumplen ahí un rol central; permiten crear asociaciones, ajustar movimientos y empezar a hablar el mismo idioma dentro de la cancha.

Nahuel Gallardo lo expresó con claridad: “Hay que aprovechar estos partidos para agarrar ritmo y llegar de la mejor manera a la primera fecha”. La frase del lateral no es una consigna vacía. Resume el espíritu de este momento; construir sin apuro, pero sin pausa.

El punto de partida para la idea de Yllana

El entrenador insistió desde el primer día en que la identidad debía anteceder a la formación. Por eso, en este tramo inicial, el foco estuvo puesto en el cómo. Un equipo corto, intenso, incómodo para el rival. Capaz de recuperar rápido y de atacar con decisión y sin perder equilibrio.

En cada práctica hubo correcciones, pausas para explicar, repeticiones hasta que el movimiento saliera natural; y la exigencia fue constante. Y aunque el proceso recién empieza, algunos futbolistas ya perciben avances. “El entrenador tiene una propuesta muy interesante y hay que ponerla en marcha. Cada vez nos vamos entendiendo mejor”, resumió Salazar.

Los amistosos contra Mitre permitirán medir ese entendimiento colectivo. Cómo se ordena la defensa, cómo se escalonan los volantes, qué roles asumen los laterales y qué tipo de presión se activa tras la pérdida. Nada definitivo, pero sí revelador de cara al futuro.

No habrá conclusiones cerradas ni sentencias tajantes. El fútbol de pretemporada no se mide en certezas, sino en tendencias. Anticipa comportamientos, muestra intenciones y deja pistas. Para el cuerpo técnico, será una jornada de observación minuciosa y para los jugadores, una oportunidad de afirmarse, de sumar minutos, de empezar a ganarse un lugar.

San Martín comienza a escribir su nueva historia lejos de casa, temprano y sin estridencias; en Santiago y frente a un rival que también sirve de referencia porque jugará la misma categoría. No es el inicio oficial del camino, pero sí el primer capítulo visible. El instante en el que la idea abandonará el pizarrón y bajará al césped. Y en ese cruce entre lo pensado y lo jugado, empieza a tomar forma el nuevo San Martín.

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