EL CASO QUE DESATÓ LA POLÉMICA. River se negó a firmar el primer contrato profesional de Lucas Scarlato, juvenil del club, y el jugador decidió negociar directamente con Parma. El equipo de Nuñez y el conjunto italiano ahora negocian una compensación, pero la AFA decidió tomar medidas.
A horas del inicio del Torneo Apertura 2026, una decisión tomada en los despachos de la calle Viamonte retumbó con fuerza en todo el fútbol argentino. La AFA, con el aval unánime de los clubes de la Liga Profesional, oficializó una normativa histórica: los juveniles que emigren al exterior utilizando el recurso de la patria potestad no volverán a ser convocados a las selecciones nacionales.
La resolución, que ya fue publicada en el boletín oficial para su aplicación inmediata, tiene un objetivo claro: poner un freno a la sangría de talentos y proteger el patrimonio de las instituciones formadoras. El detonante final fue el caso de Luca Scarlato, la joya de River de 16 años cuya salida a Europa bajo esta modalidad encendió las alarmas en Núñez y en el resto de los clubes.
"Hay representantes que hacen cosas que perjudican a los clubes. Esta decisión es para cuidar a nuestros juveniles", sentenció Nicolás Russo, presidente de Lanús, reflejando el consenso de la dirigencia tras el cónclave.
Si bien legalmente la salida de los menores sigue siendo válida, la AFA utiliza su derecho de admisión como herramienta de disuasión. El abogado especialista Marcelo Bee Sellares aclaró el marco jurídico: "La citación a selecciones juveniles es una decisión deportiva, no un derecho adquirido. No es una sanción disciplinaria, sino una medida para proteger a los clubes formadores".
Con esta postura, la casa madre del fútbol argentino busca quitarles la principal "vidriera" a quienes rompen el proceso formativo, enviando un mensaje contundente: irse por la puerta de atrás tendrá un costo deportivo altísimo.





















