San Martín alternó entre buenas y malas en la derrota contra Güemes

El “Santo” perdió 1-0 frente al “Gaucho” en su segunda prueba preparatoria rumbo al inicio del torneo. El equipo de Andrés Yllana alternó buenos pasajes con momentos de desconcierto, mostró puntos altos en Briñone y la zaga central, pero volvió a evidenciar falencias en las pelotas paradas y en la generación ofensiva.

CONDUCTOR. Matías García es el generador del ataque del CONDUCTOR. Matías García es el generador del ataque del DIEGO ARÁOZ/LA GACETA.

San Martín sumó una nueva prueba en su camino de preparación y el saldo fue una derrota por 1-0 frente a Güemes de Santiago del Estero, en el segundo amistoso entre titulares de la pretemporada. Más allá del resultado, el partido dejó un mapa claro de sensaciones: momentos de buenas decisiones, otros de desconcierto y varias conclusiones que Andrés Yllana empieza a ordenar mientras el equipo busca forma, ritmo e identidad.

El arranque fue, sin dudas, el tramo más incómodo para el “Santo”. Durante los primeros minutos, San Martín pareció no encontrar respuestas dentro del campo. El equipo estuvo impreciso, sin conexiones claras en el mediocampo y con dificultades para progresar con la pelota. Güemes aprovechó ese desconcierto inicial y encontró en los extremos su principal vía de ataque. Desde las bandas, el “Gaucho” generó peligro constante, obligando a retrocesos apurados y a una defensa que todavía estaba en pleno proceso de ensamblaje.

Esa falta de control inicial contrastó con algunos pasajes posteriores en los que San Martín logró equilibrar el desarrollo. En ese crecimiento tuvo un rol clave Santiago Briñone, que volvió a mostrarse como uno de los puntos más altos del equipo. El mediocampista se afirmó como el organizador de la salida, ofreciendo siempre una línea de pase y ordenando los primeros metros del juego. A su lado, la defensa también mostró signos positivos: Ezequiel Parnisari y Nicolás Ferreyra se complementaron bien, ganaron duelos y aportaron solidez en varios tramos del encuentro. Sin embargo, esa mejora colectiva no terminó de traducirse en profundidad ofensiva. San Martín tuvo control por momentos, pero careció de sorpresa y claridad en los últimos metros.

El único gol del partido llegó en el segundo tiempo a partir de una pelota parada. Tras un tiro libre, la pelota quedó bollando dentro del área y Tomás Oneto fue quien reaccionó más rápido para empujarla al fondo de la red. Un descuido puntual, pero suficiente para marcar la diferencia en un amistoso cerrado, friccionado y con pocas situaciones claras.

Para este encuentro, Yllana dispuso el siguiente “11” inicial: Darío Sand; Elías López, Nicolás Ferreyra, Ezequiel Parnisari, Nahuel Gallardo; Jorge Juárez, Santiago Briñone, Matías García; Gonzalo Rodríguez, Facundo Pons y Luciano Ferreyra. En relación al primer amistoso frente a Mitre, el entrenador realizó tres modificaciones y todas en la línea defensiva: Ferreyra ingresó por Tiago Peñalba, López reemplazó a Víctor Salazar y Gallardo ocupó el lugar de Lucas Diarte. El único que se mantuvo fue Parnisari, quien comienza a afirmarse como una referencia y un caudillo en la zaga central.

Tras el partido, Yllana explicó los motivos de esas variantes y puso el foco en la competencia interna. “Cambié la defensa porque quería que se conozcan entre ellos y que todos estén en un modo competitivo. Trajimos alrededor de 15 jugadores y la idea es que cada vez haya más competencia en los diferentes puestos”, señaló el DT, dejando en claro que la pretemporada también es un espacio de evaluación.

El entrenador también contextualizó el rendimiento del equipo a partir de las condiciones del partido. “La cancha no es la misma, hay que adaptarse. Estos son partidos para ir creciendo y entender que no siempre vamos a encontrar las mismas condiciones, como pasó contra Mitre. Esto nos sirve para contabilizar las cargas de trabajo y analizar cómo se va ensamblando el funcionamiento”, explicó. “Hoy nos tuvimos que adaptar a otras circunstancias y a un rival que jugaba a otra cosa, por eso no hubo un juego tan vistoso como en el primer partido. Estoy contento con el grupo y a partir del próximo partido empezaremos a definir pensando en el inicio del torneo”, agregó.

En cuanto a la identidad que pretende para su equipo, Yllana fue claro y reiterativo. “Nosotros intentamos siempre protagonizar el partido, presionar alto en algunas situaciones, en otras de manera intermedia, y que las transiciones sean rápidas. Si el rival te da espacio, hay que atacarlo rápido. Si no lo da, hay que mover la pelota para generarlo. Siempre es importante circular bien y tomar buenas decisiones”, detalló.

Las pelotas paradas volvieron a aparecer como un tema a corregir, especialmente tras el gol recibido. “Todavía estamos empezando a trabajar algunas cosas. Hoy el objetivo mayor era sumar minutos y darle ritmo a los jugadores. Cuando ya conocés al rival, sabés cómo se para, ahí sí intentaremos trabajar más la pelota parada para sacar provecho a favor y neutralizarla en contra”, explicó Yllana, restándole dramatismo al error pero marcando el camino de mejora.

Por último, el entrenador volvió a remarcar una necesidad que el mercado todavía no terminó de cubrir. “Necesitamos tener más opciones arriba para que los jugadores compitan y para tener versatilidad de esquemas. Nos faltan dos jugadores en la línea ofensiva y uno en la zona del mediocampo, más posicional”, afirmó.

San Martín sigue en etapa de construcción. El resultado quedó en segundo plano frente a un amistoso que dejó señales claras: hay una base que empieza a consolidarse, pero también ajustes urgentes por hacer. En ese equilibrio entre prueba y error, el “Santo” continúa buscando su mejor versión antes de que arranque la competencia oficial.

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