De lo táctico a lo estratégico: cómo usar la IA para pensar mejor, no solo para responder

De lo táctico a lo estratégico: cómo usar la IA para pensar mejor, no solo para responder
Hace 13 Hs

Francisco Soler - Experto en Inteligencia Artificial y docente de Academia WE

La inteligencia artificial no está para reemplazar nuestras ideas, sino para ayudarnos a construirlas. El cambio real ocurre cuando dejamos de pedir respuestas y empezamos a diseñar caminos.

Cuando pensamos en inteligencia artificial tendemos a imaginar una mente todopoderosa con todo el conocimiento del mundo a un clic. Le preguntamos cualquier cosa y, en segundos, nos devuelve un texto impecable: redactado con precisión, estructurado con lógica, y tan bien escrito que parece imposible mejorarlo.

Y ahí termina la historia. Copiamos la respuesta, la pegamos donde necesitamos y seguimos con lo nuestro. Pero hay preguntas que rara vez nos hacemos:

¿Dónde estamos nosotros en esa respuesta?

¿Dónde quedó nuestro criterio, nuestro estilo, nuestra forma de ver el problema?

La verdadera potencia de la IA no está en lo que responde, sino en lo que puede construir con nosotros si aprendemos a usarla de manera estratégica.

Respuestas y procesos

Jeremy Utley, profesor de Stanford y referente en innovación con IA, lo resume así: hay que pasar del uso táctico al uso estratégico.

Usar la IA de forma táctica es pedirle que escriba, resuma o haga tareas por nosotros. Usarla estratégicamente es convertirla en aliada del pensamiento, una socia para construir ideas paso a paso.

Roma no se construyó en un día, y una buena respuesta tampoco.

La diferencia entre un usuario que consume respuestas y otro que crea con la IA está en el proceso: en pedirle que te ayude a diseñar el camino, no solo a entregar el destino.

En lugar de escribir “haceme una presentación”, probá con “ayudame a armar un esquema para una presentación que logre esto”.

En lugar de “escribí un mail”, decile “ayudame a entender cómo comunicar esto mejor”. Cuando la conversación cambia, el resultado también.

No a la primera versión

El error más común es conformarse con la primera respuesta. Pero la IA no da soluciones finales: da borradores iniciales.

Cada vez que repreguntás, refinás.

Cada vez que pedís que combine ideas, que profundice o que desafíe su propio resultado, el texto se acerca más a vos.

No se trata de “negociar” con la IA como con un vendedor, sino de iterar como un diseñador: ajustar, probar, revisar.

Decile:

“Genereame 5 ideas inovacdoras para...”

“Combiná la idea 2 y la 4 para hacer algo más arriesgado.”

“Agregá una mirada más emocional.”

“Preguntame lo que necesites antes de seguir.”

La diferencia entre una respuesta estándar y una respuesta transformadora está en esa segunda vuelta.

Los límites los definís vos

La IA no tiene límites, pero sí los tienen las preguntas que hacemos. Si solo pedís datos, te dará información. Si pedís ideas, te dará opciones. Si pedís estrategias, te ayudará a pensar.

El límite no está en la tecnología, está en nuestra curiosidad. Preguntá cómo ir más allá, cómo mejorar, cómo romper tu propio molde. Esa es la mentalidad que separa el uso automático del uso inteligente.

Pensar con estrategia

Usar la IA de forma táctica es mover piezas sin ver el tablero. Usarla de forma estratégica es mirar el conjunto: entender qué buscás, cuál es el siguiente paso y cómo cada movimiento te acerca al objetivo.

No se trata de hacer más rápido lo mismo de siempre. Se trata de pensar distinto. Porque la IA no reemplaza la creatividad humana: la amplifica, la desafía y la expande. El futuro no está en tener todas las respuestas. Está en aprender a construirlas mejor.

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