El recambio en el trabajo después del primer mes del año suele ser pesado para gran parte del plantel que se toma vacaciones durante enero. En la jerga turística, consideran que ese síndrome llega cuando se acaba el mes (aunque se reconoce como fecha "oficial" el tercer lunes del primer mes del año) y...también la licencia anual. La vuelta a la actividad cotidiana está lejos de representar una recarga de pilas automática. Algunos todavía conservan una suerte de "jet lag" en la oficina.
El concepto de "Blue Monday" surgió como una fórmula que intenta explicar por qué un día específico de enero concentraría un mayor nivel de desánimo. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no hay evidencia que permita afirmar que una fecha determinada pueda definir el estado emocional de las personas. La tristeza y el malestar no responden a calendarios.
Uno de los principales mitos es creer que el desánimo aparece de forma repentina y se concentra en un solo día. En la práctica, el malestar emocional suele construirse de manera gradual, influido por factores como el cansancio acumulado, la vuelta a la rutina, la presión laboral o las expectativas no cumplidas tras el inicio del año.
También es frecuente confundir tristeza con depresión. Sentirse sin energía, irritable o desmotivado durante algunos días no equivale necesariamente a un trastorno del estado de ánimo. No obstante, cuando estas sensaciones se sostienen en el tiempo o interfieren con la vida cotidiana, es importante no minimizarlas ni normalizarlas.
“El riesgo del Blue Monday es simplificar una problemática compleja. La salud mental no se define por un día puntual, sino por procesos que se desarrollan a lo largo del tiempo”, explica Liliana Acuña, psicóloga del CMC Tucumán de Boreal Salud (MP 4379).
Entre las realidades que sí se repiten año tras año, los profesionales señalan que enero suele ser un mes de readaptación. La reanudación de obligaciones, los ajustes económicos y los cambios en la rutina pueden generar un descenso anímico que merece atención, especialmente cuando se prolonga más allá de las primeras semanas.
“Más que poner el foco en una fecha, lo importante es aprender a reconocer señales persistentes de malestar y consultar a tiempo. Detectar antes permite abordar mejor los cuadros emocionales. No es un día clínicamente más triste, pero sí constituyente un fenómeno de malestar emocional temporal que demuestra la vulnerabilidad humana ante factores estresantes y de angustia, tales como el retorno a la rutina, el fin de las fiestas de fin de año y de las vacaciones, las deudas económicas y financieras producto de las fiestas, los objetivos incumplidos, entre otros.”, señalan desde Boreal Salud.
Lejos de etiquetas o diagnósticos rápidos, el desafío es construir una mirada más responsable sobre el bienestar emocional. Hablar de mitos y realidades ayuda a desarmar creencias erróneas y a reforzar la importancia de escuchar el propio malestar sin subestimarlo. En ese sentido, fechas como el "Blue Monday" pueden servir como recordatorio para revisar cómo nos sentimos, sin dramatizar ni banalizar. Reconocer lo que pasa, ponerlo en palabras y buscar acompañamiento profesional cuando es necesario sigue siendo la clave para cuidar la salud mental de forma sostenida.
¿Cómo enfrentar este síndrome? Los expertos recomiendan las siguientes acciones para que el regreso al trabajo no se vea afectado por el "Blue Monday".
-Un descanso adecuado: generalmente, el trabajador debe dormir entre siete y ocho horas, para tomar cierto respiro ante el retorno a la rutina. Lo fundamental pasa porque ese descanso sea sin interrupciones, por ejemplo, un chequeo permanente del celular que quite el sueño. En estos tiempos de calor intenso, la ventilación y la refrigeración de la habitación es otro factor que contribuye al reparador descanso.
-La alimentación, la base de todo: algunos alimentos favorecen la secreción de serotonina y endorfinas, dos neurotransmisores importantes en el estado de ánimo. El chocolate, los arándanos, el salmón, así como las frutas y verduras en general son algunos de ellos.
-El entorno sí importa: las buenas energías transmiten buenas energías. El buen humor es tan contagioso como la "mala onda". Por lo tanto, saber dónde ubicarse se esencial para que la jornada laboral sea más llevadera.
-Escapadas cortas: en suma, se trata de escaparle a la rutina. Por lo tanto, si alguien volvió de unas vacaciones soñadas o placenteras, no puede prescindir de viajes cortos, que impliquen renovar el aire. No se trata de ganar millas, sino de alcanzar un bienestar con uno mismo y con el entorno laboral.




















