Ascacíbar se mete en la consideración y Úbeda evalúa su impacto inmediato

Tras la derrota ante Estudiantes, el mediocampo volvió a quedar en el centro de la escena en Boca. Santiago Ascacíbar entrenó con normalidad y podría integrar la lista para enfrentar a Newell’s. Qué puede aportar el ex Estudiantes y qué problemas seguirían sin resolverse.

REFUERZO. La llegada del mediocampista apunta a fortalecer un equipo en construcción. REFUERZO. La llegada del mediocampista apunta a fortalecer un equipo en construcción.
Hace 2 Hs

La derrota ante Estudiantes no solo dejó a Boca con las manos vacías en La Plata, sino que volvió a exponer una falencia recurrente: el funcionamiento del mediocampo. En ese contexto, el nombre de Santiago Ascacíbar comenzó a ganar terreno como una posible solución, al menos parcial, para el duelo del domingo ante Newell’s en La Bombonera.

El volante realizó fútbol este jueves junto a sus compañeros y todo indica que será citado por Claudio Úbeda. Con apenas cuatro entrenamientos encima, su presencia desde el inicio aparece como poco probable, aunque sí asoma como una alternativa concreta para sumar minutos y empezar a meterse en la consideración del cuerpo técnico.

Ascacíbar no llegó a Boca para ser el organizador del equipo. Su perfil está lejos de la pausa, el pase filtrado o la conducción prolongada. Sin embargo, en los últimos años, especialmente bajo la conducción de Eduardo Domínguez en Estudiantes, evolucionó hacia un volante con mayor incidencia ofensiva. Llegada al área, lectura de la segunda jugada y capacidad para finalizar acciones son atributos que hoy escasean en el mediocampo xeneize.

En un escenario ideal, el funcionamiento podría encontrar un reparto de roles claro. Leandro Paredes como primer pase y eje de salida; Ander Herrera como nexo entre líneas; y Ascacíbar como el volante que rompa desde atrás para acompañar al delantero. Un rol que Boca intentó cubrir con Tomás Belmonte en el amistoso ante Olimpia y en el debut frente a Deportivo Riestra, pero sin resultados consistentes.

Los números respaldan esa evolución. Desde su regreso a Estudiantes en 2023, el "Ruso" convirtió 18 goles y aportó cinco asistencias, cifras que marcan un crecimiento notorio en zonas donde antes no era determinante. Primero con Enzo Pérez como sostén y luego con distintos volantes de contención, el platense encontró libertad para pisar el área rival sin resignar su compromiso defensivo.

Ese último punto no es menor. Ascacíbar mantiene intacta su capacidad de quite, su agresividad para presionar y su lectura para cerrar espacios. Virtudes que lo llevaron a integrar selecciones juveniles y a dar el salto a Europa, y que hoy Boca necesita para recuperar equilibrio en partidos donde queda partido en dos.

RECIBIMIENTO. El abrazo de Leandro Paredes y Ascacíbar, recién llegado a Boca. RECIBIMIENTO. El abrazo de Leandro Paredes y Ascacíbar, recién llegado a Boca.

El problema, sin embargo, excede un nombre propio. La gestación de juego sigue siendo una deuda. Con Paredes cada vez más vigilado por los rivales y obligado a recibir de espaldas o bajo presión, el equipo pierde claridad. La dependencia de una acción individual de Exequiel Zeballos o de la pelota parada se volvió una constante preocupante.

Herrera, cuando está en cancha, eleva el nivel colectivo, pero su condición física sigue siendo una incógnita. Desde su llegada no logró completar un partido y su continuidad no está garantizada. Para colmo, Alan Velasco y Carlos Palacios, dos futbolistas que podían asumir responsabilidades creativas, se encuentran lesionados y fuera de consideración.

Así, Ascacíbar aparece como una solución concreta para uno de los dos grandes déficits del mediocampo de Boca: el gol. Un volante con llegada que hoy no se encuentra ni en Belmonte, ni en Alarcón, ni en Milton Delgado, de características muy distintas. La otra deuda, la generación de juego, sigue abierta.

Úbeda deberá decidir si la respuesta está en lo que tiene a mano, en la aparición de algún juvenil o en la búsqueda de un nuevo refuerzo. Por lo pronto, Ascacíbar empieza a pedir pista. No como salvador, pero sí como una pieza que puede ayudar a ordenar un sector que, partido tras partido, sigue siendo el principal foco de preocupación.

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