El elegido del "Diego": la historia de Nahuel Manganelli, el arquero que Maradona subió a Primera y ahora sueña en San Martín
El arquero de 22 años atesora el momento en que el "10" lo promovió al plantel superior de Gimnasia en 2020. Tras su paso por Riestra, llega a La Ciudadela dispuesto a aprender de Darío Sand y aprovechar su oportunidad en un "club gigante".
EN LA PRÁCTICA. Nahuel Manganelli busca crecer en San Martín y ganarse un lugar en los corazones de los hinchas. Foto: Prensa San Martín
Nahuel Manganelli llegó a Tucumán con una certeza: al menos en el arranque del campeonato, salvo algún imprevisto, el banco de suplentes será su lugar. Pero lejos de ser una carga, el joven de 22 años asume el desafío con madurez. Entiende la jerarquía y el momento de Darío Sand, y toma su llegada a San Martín como el paso más ambicioso de su carrera. “Apenas me llamaron dije que sí; es un club gigante”, afirma el surgido en Gimnasia de La Plata.
Pero antes de dar el sí, Nahuel hizo la tarea. Consultó con viejos conocidos que habían dejado huella en Tucumán. Nombres como Ignacio Arce y Nicolás Sansotre le dieron las mejores referencias. “‘Nacho’ me habló muy bien, al igual que muchos compañeros y amigos que pasaron por acá. Siempre destacaron la grandeza del club y lo lindo de la provincia”, señaló. En ese radar de contactos aparece un nombre que añade un condimento especial a su estadía en el “Jardín de la República”: Tomás Durso, arquero de Atlético. “Tengo mucha relación con él, estuvimos mucho tiempo juntos tanto en las inferiores como en Primera”, indica.
Una mano gigante
Justamente, durante su etapa en la ciudad de las diagonales se dio uno de los puntos más altos en su carrera: su vínculo con Diego Armando Maradona. En 2020, fue el “10” quien puso el ojo en él cuando se destacaba en la Reserva del “Lobo”. Maradona decidió subirlo a Primera, un momento que guarda como uno de los tesoros más preciados de su trayectoria profesional. “Fue una experiencia hermosa. Me quedan los recuerdos de sus charlas, de cuando nos juntaba a todos para contar anécdotas. Estuve ahí durante toda su etapa, y haber vivido eso con Diego es inolvidable”, admite.
Durante su estadía en el “Tripero”, otro ítem que sumó el guardameta a su currículum fue haber ganado un certamen organizado por la Conmebol exclusivamente para su puesto. Aunque el propio protagonista no lo considera como un gran hito en su trayectoria, sí lo destaca como una experiencia que disfrutó. “Se llamaba Conmebol Evolución. Ese torneo se hizo primero con algunos chicos de juveniles de los distintos clubes de la Liga Profesional. Me tocó ganar acá en Argentina y después viajar a Paraguay, en donde competí contra arqueros muy buenos de otros países”, relata.
Un especialista
Si algo puede ilusionar al hincha “santo”, es la buena estadística en tiros desde los 12 pasos que posee Manganelli. A pesar de ello, mantiene los pies sobre la tierra. “Siento que es un fuerte mío, me ha ido bien en Reserva y en los partidos que me tocó en Riestra, pero trato de seguir aprendiendo”, comenta con humildad, recordando su actuación en la Copa Argentina frente a San Telmo, en el que contuvo dos remates y fue el artífice del pase del “Malevo” a la siguiente ronda.
El marketing de Riestra
Su paso por el equipo de Villa Soldati también le permitió vivir desde adentro uno de los fenómenos más comentados del fútbol argentino reciente: las pretemporadas de Deportivo Riestra. Ante el mito de los entrenamientos cuasi militares y las jornadas interminables, el jugador da su mirada. “Son muy duras y exigentes, pero también tiene un poco de marketing. Hay cosas que se hacen creer a los de afuera, pero que no son tan así”, asegura. Según su análisis, la diferencia no radica tanto en la carga física, sino en el desgaste psicológico: “No hay mucha diferencia con el resto de los clubes. Quizás te hacen incomodar un poco más en lo mental; pero sacando eso, no hay grandes distancias”.
El espejo de Sand
Hoy, el presente le marca una competencia directa con un referente absoluto. Lejos de achicarse, ve en Sand una oportunidad. “Me hablaron maravillas de él y, al llegar, comprobé que es una gran persona. Tiene muchísima experiencia y años en este club. Mi idea es escuchar, seguir aprendiendo y que sea una competencia sana para el bien del equipo”, afirma.
Con el aval de Maradona en el recuerdo, Manganelli se prepara. La Ciudadela espera, y él está listo para cuando la gloria golpee su puerta.


















