Lo que tenés que fijarte en la etiqueta para saber si tu yogur es saludable para tu intestino

Los especialistas advirtieron que no todas las versiones de yogur proponen los mismos beneficios para la salud.

Los detalles de la etiqueta que tenés que tener en cuenta. Los detalles de la etiqueta que tenés que tener en cuenta. Fuente: Imagen ilustrativa/Web
Hace 2 Hs

Hace tiempo que el yogur dejó de ser ese postre ligero o esa colación dulce entre horas y se convirtió en uno de los componentes principales de un desayuno. Algunas variantes, como el griego, se destacaron por su sabor y cantidad de beneficios para la salud intestinal, fortalecer los huesos y aumentar la masa muscular. Pero estas afirmaciones deben tomarse con precaución, ya que no cualquier envase propone las mismas ventajas.

La góndola del supermercado ofrece una variedad de opciones que a veces puede resultar abrumadora. Entre las versiones naturales, con frutas, entero, semidescremado, sin lactosa y muchas otras más, puede ser complicado definir aquella que sea la mejor aliada de nuestro tracto digestivo.

La importancia de los probióticos

Uno de los componentes claves de estos productos son los probióticos, que los especialistas en nutrición advierten que pueden modificar positivamente el balance bacteriano del intestino y promover tareas digestivas esenciales. Sin embargo, no todas las etiquetas marcan que estos ingredientes están presentes. Por ello, saber cómo diferenciar la mejor opción puede ser el factor determinante entre un impacto real o mínimo en la salud digestiva.

El equilibrio microbiológico en este lácteo es fundamental tanto para el bienestar intestinal como para funciones inmunológicas e incluso para la conexión entre el sistema digestivo y otros procesos del cuerpo. El contenido de bacterias vivas y activas, los probióticos, compiten contra microbios dañinos y ayudan a mantener un entorno nivelado en la flora.

¿Qué ver en la etiqueta del envase?

Aunque muchas etiquetas pretenden afirmar que un alimento “es saludable”, la clave está en los detalles de la composición. Para que los microorganismos hagan efecto deben llegar a su destino en cantidades suficientes y con cepas que hayan demostrado efectos positivos.

Una guía del medio Clarín propuso las claves de los nutricionistas para la elección del producto adecuado. Aquí algunos ítems que sintetizan los aspectos más importantes a tener en cuenta:

- Cultivos vivos y activos: buscá en la etiqueta que el envase contenga “cultivos vivos y activos” o términos equivalentes. Esto indica que hay bacterias probióticas viables que pueden llegar al organismo y ejercer su acción beneficiosa.

- Cepas específicas: algunas bacterias como Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium lactis y otras variantes tienen evidencia científica de mejorar el microbio intestinal y contribuir a una digestión saludable.

- Bajo contenido de azúcares añadidos: el exceso de dulce puede contrarrestar los beneficios, ya que favorece el crecimiento de bacterias perjudiciales. Optá por opciones naturales o sin endulzantes añadidos siempre que sea posible.

- Frecuencia de consumo: no alcanza con una sola porción ocasional; ingerir este alimento de buena calidad de forma regular contribuye más consistentemente a la estabilidad de la microbiota.

- Textura y tipo de lácteo: variedades como el estilo griego, al ser más concentradas y con mayor contenido de proteínas, pueden ofrecer también un aporte más robusto de probióticos por porción, siempre que mantengan cultivos vivos.

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