PELEADO. Las formaciones fijas fueron uno de los puntos débiles de Tarucas en esta temporada. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
La doble jornada amistosa frente a Dogos XV dejó un balance amplio para Tarucas. Hubo un triunfo en el primer cruce por 35-19 y una derrota ajustada en el segundo, 26-21, pero sobre todo aparecieron señales claras de lo que funciona y de lo que deberá corregirse en las dos semanas que restan antes del debut oficial frente a Selknam, en La Caldera del Parque.
El primer amistoso mostró una versión sólida de Tarucas, con buena dinámica, control del ritmo y eficacia para capitalizar sus momentos favorables. Allí se vio un equipo más ordenado, con mejores conexiones y capacidad para sostener la intensidad durante largos pasajes. El resultado acompañó y permitió confirmar que varias piezas empiezan a encajar dentro de la idea de juego.
El segundo partido, en cambio, expuso el principal punto de atención del proceso. Dogos impuso condiciones desde el poder de sus forwards y encontró en el maul un arma decisiva. La conducción de Juan Greising fue determinante: el hooker apoyó tres tries muy similares, todos nacidos desde la fortaleza del pack cordobés. Allí quedó en evidencia que la defensa del maul y la respuesta colectiva en ese tipo de situaciones serán uno de los focos de trabajo prioritarios para Tarucas de cara al estreno en el torneo.
A esa dificultad se sumó un inicio desenfocado. En el segundo amistoso, Tarucas tardó en entrar en ritmo y a los cinco minutos ya se encontraba en desventaja. Esa falta de precisión inicial condicionó el desarrollo y obligó al equipo a correr de atrás durante gran parte del encuentro. Sin embargo, lejos de derrumbarse, apareció una de las señales más valoradas por el cuerpo técnico: la prueba de carácter.
Cuando Dogos rotó su primera línea y el partido entró en el tramo final, Tarucas logró emparejar el duelo físico y empezó a ganar metros. En ese contexto llegaron dos conquistas que acercaron al equipo en el tanteador, a través de Simón Pfister y Mateo Pasquini, reflejo de un cierre competitivo que dejó sensaciones positivas más allá del resultado.
Uno de los nombres propios de la jornada fue Benjamín Garrido, quien disputó ambos amistosos y tuvo un rol clave en el segundo. Su ingreso fortaleció la primera línea y permitió equilibrar el scrum, un aspecto que había sido adverso en el inicio. “Creo que muy bien. Si bien era un partido de pretemporada, era importante ganar acá. Hubo cosas muy buenas”, expresó el pilar de Huirapuca, quien también valoró la respuesta física del equipo. “Estaba un poco pesada la cancha, pero para eso están estos partidos. Me gustó mucho la reposición, el cambio de estatus físico y cómo nos estamos posicionando en defensa”, analizó.
Garrido también marcó los puntos a ajustar. “Tenemos que corregir en los extremos, meter mucha más presión, y también en la defensa del maul. Aun así, creo que puede transformarse en una fortaleza”, señaló, y destacó un dato que el staff considera clave para el largo del año: la baja cantidad de penales. “Nos estamos fijando mucho en eso, en la reposición y el offside, y creo que salió bastante bien”, indicó.
En la conducción del juego, Ignacio Cerrutti volvió a ser determinante. El apertura jugó ambos partidos, apoyó un try en el primero y en el segundo ejecutó un kick preciso para que Pfister anotara. “Tenemos dos semanas hasta el debut. Hay tiempo para corregir errores, hacer lo que no hicimos y ver qué tenemos que mejorar”, sostuvo. “Creo que estamos preparados. Hicimos una muy buena pretemporada y por momentos sostuvimos el ritmo”, agregó.
Desde la mirada del proceso, Franco Marini puso el foco en la exigencia acumulada. “Fueron semanas muy duras para llegar a hoy. Estos partidos sirven para acomodarse a la intensidad. Me sentí bien, pero hay que apretar más”, reconoció. Y aunque admitió una sensación amarga por el cierre, fue claro. “Recién estamos empezando. Se va a mejorar todo a futuro”, señaló.
Otro de los puntos altos fue Raúl Guraiib, quien atraviesa su adaptación al profesionalismo. “Es un gran cambio pasar del amateurismo al profesionalismo. Al principio me costó mucho y ahora le fui agarrando la mano. El grupo es muy bueno”, contó el jugador de Jockey. “No pudimos mostrar lo que queríamos. No me voy conforme y tenemos que seguir trabajando. Las cosas tienen que salir mucho mejor”, agregó.
Por último, Máximo Ledesma resumió el espíritu del ensayo. “Fue bastante duro el partido. El clima influyó, pero también nos faltó atención en algunas situaciones. Nos tocó defender mucho, pero vamos por buen camino”, afirmó.
Tarucas cerró así una doble prueba que dejó certezas y advertencias. El debut se acerca y el margen de ajuste es corto, pero el equipo ya sabe dónde poner el foco. Intensidad, carácter y correcciones finas: ese es el mapa que dejaron los amistosos ante Dogos.




















