“Tini” con LA GACETA: su vínculo con Tucumán, la importancia de la terapia y la salud mental, y el agradecimiento de la madre de una fan
“Futtura” es el nombre del espectáculo con la que “Tini” salió de gira a recorrer su carrera musical por dentro y fuera del país. A Tucumán llegará el 1 de abril, específicamente al Hipódromo (las entradas pueden conseguirse en fullticket.com y físicamente en San Martín 853) para cantar los temas de sus cinco discos de estudio y para mostrar además un espectáculo musical y visual que, según ella misma, hasta ahora no se ha visto en nuestro país. O al menos hasta octubre de 2025, mes en el que estrenó ese mismo show en Tecnópolis, en la ciudad de Buenos Aires. Sobre eso, su vínculo con Tucumán, las redes sociales y sobre la salud mental habló en una entrevista a solas con LA GACETA. La artista pone un freno a los ensayos del show, sabiendo además que los últimos meses fueron intensos para la cantante: justamente presentó “Futtura”, se estrenó en Disney “Quebranto”, la serie en la que no solo volvió a actuar sino que además protagonizó una mujer con trastornos de ansiedad. Justo ella que en 2023 blanqueó que padecía ataques de pánico, entre otras situaciones. En enero se fue de vacaciones a Tulum junto a Rodrigo De Paul y algunos amigos. Allí se la vio con un anillo que las redes sociales categorizaron como “de compromiso” y en una entrevista aseguró que le encantaría ser madre.
REGRESO. El último recital de
-El año que viene cumplís 30 años (NdlR: nació el 21 de marzo de 1998), ¿hay algo que no hayas hecho que te gustaría hacer?
-Sí… Pero es algo personal. Y que quizás te vas a enterar cuando tenga 30, jaja. A nivel profesional me veo terminando mi próximo álbum. Seguramente eso es.
-¿Y te gustaría que pase antes de esa fecha?
-Sí, creo que sí. Las dos cosas. Me gustaría.
-¿Qué se te viene a la cabeza cuando te digo Tucumán?
-Sabés que me re acuerdo de cada show de Tucumán. Y también cómo fue creciendo a medida que pasaron los años. Me decían: “y ahora vamos a un lugar más grande y ahora este año a otro lugar más grande”. Una noche hicimos dos shows y me acuerdo mucho de la gente, que es muy apasionada o al menos en muy shows. Cantaban muy fuerte. Siento que recorrer mi país en general me hace bien y me hace seguir entendiendo y conociendo un montón de cosas que son lindas y yo tengo la oportunidad de hacerlo. Argentina es muy grande y cada lugar es un mundo distinto y es muy lindo encontrarte con eso. La comida también me encanta de allá, ¿qué querés que te diga? Jaja.
-La serie “Quebranto” está en Disney desde el año pasado. ¿Cómo fue volver a actuar?
IMPONENTE. La puesta en escena de
-El personaje que me tocó a mí tiene mucho que ver con la salud mental. (Miranda) es una chica que nunca registró (el problema) que tenía. Me sentí identificada bastante. Cuando a mí me agarraron los primeros ataques de pánico los normalizaba y no sabía qué me estaba pasando. Sentía que me iba a morir, pero no le sabía poner un nombre. Fue como interesante y desafiante volver a ponerme en esa piel y grabar esas escenas. Sentir nuevamente eso: el desconocimiento total y la angustia. Fue un momento que yo me había alejado un poco de la música, del maquillaje, de los escenarios y de todo lo que conlleva estar ahí; del álbum… A través de un personaje se pueden vivir otras cosas que no tienen nada que ver con subirse a un escenario. Mi personaje tenía el pelo muy corto, me maquillaban, pero para que tenga ojeras… O sea, lejos de lo superficial. Son mundos totalmente distintos, estaba acompañada pero de manera diferente. No tenía nada que ver con lo otro que hago y eso me hizo bien también. Aprendí un montón y era algo que yo necesitaba vivir en ese momento.
-¿Sentís que hubo algún cambio en el tratamiento de la salud mental desde que contaste tu problema? Ya sea en vos o en general, en la gente.
-Yo agradezco a cada persona que habla de esos problemas. Creo que hoy somos cada vez más los que lo hablamos. Yo arranqué la psicóloga cuando ya estaba en el pozo, cuando no podía levantarme de la cama y me parece que tendría que haber sido todo mucho antes, ¿no? Y eso quizás era porque se trataba el tema como tabú: hablar de la depresión, hablar de los medicamentos, de ir a un psiquiatra, a un psicólogo, de tener pensamientos o sentimientos extremos o muy oscuros. Sentís que nadie te va a entender, te sentís solo porque ¿con quién lo vas a compartir si nadie habla del tema? Para mí fue una manera ponerlo en palabras en ese álbum (NdlR: se refiere a “Un mechón de pelo”, 2024), después ser sincera con la gente que me viene escuchando hace tanto tiempo. Yo no podía seguir sosteniendo algo que era insostenible y que no era real. Y el resultado es que mucha gente se sintió identificada con esto. Pensé ¿cuánta gente está pasando por algo así entonces? Muchos se acercan, por ejemplo padres, y me dicen: “Gracias a tu álbum me senté en el cuarto de mi hija y le pregunté si le pasaba algo y me contó tal cosa. De alguna manera es algo lindo.
-¿Qué lugar ocupa la terapia ahora mismo para vos?
-Primordial. Súper súper importante. Una o dos veces por semana. Me ayuda en todos los aspectos: a seguir entendiéndome, a seguir sanando un montón de cosas, a no volver a ese caparazón a ese lugar de miedo y no libertad, a poner límites, a entender qué personas sí y qué personas no. No esperar a que me vea tirada en el piso… Yo aprendí a tener otro vínculo con las redes sociales. Aprendí un montón de cosas sobre eso. Yo de repente estaba hablando con Twitter en persona: me creía muchas de las cosas que me dijeron en las redes y para mí eso formaba parte de mi vida. Entonces dejar las redes, tener que desvincularme de tantos pensamientos y emociones que no eran míos a los que argué durante 15 años de mi vida fue complejo. También alejarme y tener una relación más sana con las redes muy importante para mí en todos los aspectos: en mi trabajo, en la industria puertas para adentro… La psicóloga con todo esto fue un sostén importante para mí.
-¿Creés que hay un alta para la terapia o ya forma parte de tu vida?
NUEVO LOOK.
-Hoy lo veo como que ya forma parte de mi vida. Quizás en algún momento cumpla un ciclo y que quiero ver qué sucede. Hoy siento que me está haciendo crecer y que es algo positivo. También hay un montón de espacios, más allá de la terapia, donde uno puede probar cosas. No me cierro a nada. Hoy forma parte de mi vida y no creo soltarla, pero porque me parece un lugar re contra sano. No hace mal. Simplemente es hablar, poner en palabras lo que te pasa, animarse, tener herramientas en la vida. Todo esto si te encontras con un psicólogo que te hace bien, ¿no? Porque a veces cuesta. Hay gente que dice “no conecté” y puede pasar.
-¿Cómo encuentra un psicólogo una figura de tu alcance? Y que sea confiable…
-Esa creencia la tuve que romper. Más allá de que soy conocida yo tengo que creer en el profesional porque sino todo el tiempo estás desconfiando. Sino montás una pared siempre como excusa para no hacer algo. Yo la encontré a través de una persona que conocía. Le pregunté y vi el cambio en esa persona entonces le pregunté cómo se llamaba. Me empezó a contar cómo trabaja esta persona. Ahí fue que la conocí y la amo.















