OTRA VEZ. Atlético Tucumán repitió errores y se vuelve con las manos vacías de Junín.
Otra decepción y van… Atlético Tucumán maquilló con unos buenos 20 minutos finales una muy pobre actuación en general en Junín, donde Sarmiento se impuso por un exiguo marcador de 2-1 pero bien pudo haber goleado. Así, el “Decano” sigue sin ganar en el torneo Apertura y de darse algunos resultados podría cerrar la fecha en el último puesto de la Zona B.
¿Lo peor? El “Decano” no solo perdió en el estadio Eva Perón, sino que mostró signos de involución en diferentes facetas del juego durante al menos una hora de partido.
Si el análisis no es más crudo, tiene que ver con que los cambios le funcionaron bien a Colace y abren ciertas expectativas a futuro. Sobre todo, Lautaro Godoy, con dinámica y buenas conexiones, le cambió la cara al equipo. Franco Nicola aportó lo suyo y Maximiliano Villa entró derecho y en la primera pelota que tocó consiguió el descuento que cambió el guión de lo que quedaba de partido: Atlético empujó y Sarmiento, que sufrió la ineficacia de su delantero paraguayo Junior Marabel (erró tres manos a mano clarísimos), terminó pidiendo la hora.
En la previa, Facundo Sava cambió mucho, cinco modificaciones en relación con la alineación inicial que cayó en Mendoza ante Independiente Rivadavia. El “Colorado” decidió patear el tablero ante las pocas convincentes actuaciones previas del “Verde”. En contraposición, y pese a que Atlético llegó al noroeste bonaerense sin victorias en su haber, Colace fue más conservador, apenas el ingreso de Gabriel Compagnucci por Nicola, pieza por pieza para mantener el 4-3-3 que es su credo.
El cambio a último momento de Luciano Vallejo -a la postre expulsado en tiempo de descuento- por un Ignacio Galván lesionado en el precalentamiento, no cuenta como fruto de la voluntad del entrenador.
Atlético tuvo un “veranito” de 10 minutos, los iniciales. En ese lapso, la visita se hizo de la pelota y con una mayor intensidad merodeó el área de Javier Burrai, pero sin inquietar en demasía al arquero ecuatoriano.
La temperatura seguía alta en Junín, pero el “mapa de calor” se modificó a partir de entonces. El “Decano”, sin posesión, no hacía pie. Y Sarmiento tuvo tres aproximaciones de real peligro antes de ese centro que Marabel -en su único acierto- cabeceó de pique al suelo para desairar a Luis Ingolotti.
El estadio Eva Perón estalló. Porque los hinchas del “Verde”, conscientes de las limitaciones de sus jugadores, entendieron que este Atlético sin alma ni fútbol era la oportunidad esperada para cosechar tres puntos de oro y recuperar la autoconfianza tras un inicio del Apertura a los tumbos.
El gol al filo de los 20 minutos terminó de desconcertar al equipo de Colace en la primera etapa. Que ya no supo qué hacer y terminó siendo víctima de sus propios nervios hasta el final del primer tiempo, tanto que a la media hora de juego el “Decano” ya tenía tres hombres amonestados (Nicolás Laméndola, Ezequiel Ham y Gastón Suso).
El panorama se complicó mucho más con ese giro de Diego Churín ante la mirada de tres jugadores visitantes parados como estatuas callejeras que terminó otra vez con la pelota en la red de la visita.
Salvando todas las distancias, el partido parecía una “remake” de lo sucedido horas antes en Núñez, cuando River se entregó mansamente ante un Tigre superior desde lo táctico, lo físico y lo mental. Antes del intervalo, más cerca estuvo de llegar el tercero de los hombres de Sava que el descuento de los dirigidos por Colace.
De cara al complemento se abrían dos posibilidades con antecedentes cercanos: una remontada como la de agosto pasado en el mismo escenario, cuando tras ir perdiendo también 0-2 Atlético logró empatar y rescató un punto (el último hasta la fecha cosechado de visitante); o una goleada como aquella por 4-1 sufrida por el “Deca” bajo la dirección técnica curiosamente también de Pusineri en 2023, y que días después derivó en la partida del entrenador de la institución de 25 de Mayo y Chile.
Pero no pasó ni una cosa ni la otra… La goleada fue una amenaza cierta, pero Marabel no es ni Ignacio Russo ni David Romero, los goleadores del “Matador” de Victoria. Y lo escrito, el ingreso de Lautaro Godoy le cambió la energía a la visita y lo puso a tiro de empate.
Pero fue derrota. De visitante, Atlético ya no solo no gana, sino que tampoco suma, e incluso futbolísticamente retrocede.





















