El domingo, el Super Bowl LX dejó una foto histórica para Sudamérica. Los Seattle Seahawks levantaron el trofeo, los New England Patriots se quedaron con el segundo lugar y el colombiano Chris González entró en una lista muy acotada de jugadores de nuestra región que llegaron hasta la última estación. Pero, después de la fiesta, el dato que queda es otro. El mismo de siempre. El que no se movió con el paso del tiempo.
Es argentino, usó la 7 por Barros Schelotto y sigue siendo el único sudamericano campeón del Super Bowl: cómo llegó a la NFL y quedó en la historia
Nacido en Buenos Aires y formado en Florida, Martín Gramática construyó una carrera como pateador en el deporte más popular de Estados Unidos y fue parte del título de Tampa Bay en la temporada 2002/03.
HISTORIA. Martín Gramática ganó el Super Bowl XXXVII con Tampa Bay y aún es el único sudamericano campeón de la NFL.
Martín Gramática sigue siendo el único sudamericano que ganó un Super Bowl. Y, casualidad o guiño del destino, es argentino.
En un país donde el fútbol americano es exótico, donde el casco y las hombreras suelen verse (poco) por televisión y no en clubes, la historia de Gramática tiene algo de película. Nació en Buenos Aires en 1975, se mudó a Estados Unidos cuando era chico (a los 8/9 años, según los registros que circulan) y que, lejos de engancharse con el deporte que manda allá, seguía mirando futbol.
De hecho, su sueño era ese: ser futbolista. Era hincha de Boca y quería vivir de la "5". Incluso viajó a México para una prueba en el club Necaxa y se entrenó una semana. No quedó. Pero su precisión al patear le abrió una puerta que no se veía venir. Un entrenador, pero de fútbol americano, lo vio y dijo: “Este chico es muy bueno, va a ser profesional”.
Así empezó lo que después sería una carrera en un rol que, para el deporte estadounidense, puede decidir temporadas. Era kicker, el pateador. En la secundaria (LaBelle High School) aceptó porque eso podía darle una beca. Y ahí explotaron los números que lo empujaron hacia adelante. Era el pie como herramienta de trabajo y que en la NFL vale partidos.
La universidad fue el siguiente salto. Y, ahí, el draft, el boleto de entrada a un mundo cerrado. En 1999, Tampa Bay Buccaneers lo eligió en la tercera ronda. No era un equipo acostumbrado a los festejos grandes. De hecho, cargaba con la etiqueta de “sin gloria”. Hasta que cambió.
ORÍGENES. Antes de convertirse en kicker, soñaba con ser futbolista, viajó a México para una prueba y su precisión al patear lo terminó llevando al fútbol americano.
Cuatro años después de su llegada, el 26 de enero de 2003, Gramática vivió el día que lo dejó para siempre en la historia. En el Super Bowl XXXVII, en San Diego, Tampa Bay le ganó 48-21 a Oakland Raiders y el argentino tuvo una actuación que explica por qué un pateador puede ser decisivo cuando en realidad los protagonistas suelen ser otros: anotó 12 puntos, con dos goles de campo y seis puntos extra (uno por cada touchdown). Cuando terminó, tenía un lugar reservado en una estadística que todavía hoy, 23 años despues, no se repite. Martín es el único argentino (y, según el dato que vuelve a circular ahora, el único sudamericano) campeón de un Super Bowl.
Detrás del número, hay infinidad de detalles que lo acercan a casa. Usó la 7 en Tampa por su fanatismo por Guillermo Barros Schelotto y Boca Juniors. En la universidad llegó a pedir la 10 por Diego Maradona. Y contó, entre risas, que desde lejos se puede mirar a otros equipos, pero que River no, nunca jamás. También recordó una charla con Diego que, para él, valió como otra final y la comparó con el Super Bowl, y que le resultó imposible explicar lo que sintió cuando el “Diez” le contó que era fanático suyo.
Su carrera siguió con pasos por otros equipos. Jugó en los Indianapolis Colts, Dallas Cowboys, New England Patriots y New Orleans Saints. Se retiró entre 2008 y 2009, según el recorte que se tome de su salida definitiva. Y su vida, ya fuera del campo, no se alejó del deporte. Hoy vive en Tampa, tiene tres hijos y trabaja como entrenador en una academia infantil. Contó que le piden enseñar sobre la función que tenía como jugador, pero que no le interesa meterse en un rol de entrenador de mayor nivel.
VIGENCIA. Retirado de la NFL, vive en Tampa y trabaja como entrenador en una academia infantil.
Por eso, cada vez que el Super Bowl vuelve a poner al fútbol americano en el centro del mundo durante un día, el nombre de Gramática aparece como una rareza que no se venció.
El domingo, González quedó a un paso. Y ese detalle, que pudo haber cambiado la frase, terminó reafirmándola y el argentino sigue solo en la cima.



















