LIDERAZGO. Sarelli es uno de los subcapitanes de Tarucas para la presente temporada en el Súper Rugby Américas. Butti Photos/ Prensa Tarucas.
Tiene 21 años, es mendocino, se formó en Marista y transita su segundo año en Tarucas. Agustín Sarelli ya no es solo una promesa: hoy es subcapitán de la franquicia del NOA y una de las voces jóvenes que marcan el pulso del plantel en la previa del inicio del Súper Rugby Américas.
“El arranque fue duro, pero muy lindo. Lo estamos disfrutando, conociendo chicos nuevos. Es mi segundo año acá en Tucumán y eso me pone contento”, cuenta, con la tranquilidad de quien ya atravesó el proceso inicial y ahora piensa en grande. Después de lo que fue la temporada pasada, el mensaje es claro. “El objetivo está en clasificar, poder llegar a la final y ganar. El año pasado vimos que somos capaces, que tenemos calidad y jugadores. Este año repetimos muchos nombres y se sumaron otros con mucha calidad y cosas distintas. Hay que probarse y ahora viene una linda medida contra Selknam, de Chile”, dice, recordando que el debut será el 20 de febrero en La Caldera del Parque.
Autocrítica tras Dogos
El amistoso frente a Dogos XV fue la primera gran prueba del año ante el público. Sarelli lo vivió con intensidad y también con mirada crítica. “Fue un partido duro, muy intenso en el contacto. Nos faltó mayor obtención en el line y en el scrum. Sin obtención es muy complicado jugar. Después creo que corrimos mucho, que era el foco porque estábamos en plena pretemporada. Eso lo hicimos bien”, analiza.
La conclusión es concreta: ajustar la plataforma fija. “En el lineout nos faltó claridad y calidad en los gestos. Hay que poder asegurar esas pelotas. Eso es clave para lo que viene”, indica. Y lo que viene es nada menos que Selknam, el representante chileno. “Son duros, juegan a nivel mundial, tienen Mundial el próximo año. En el contacto son fuertes, tienen buen line y buen scrum. En el juego suelto también son buenos. Hay mucho para trabajar”, describe.
Marista y un recuerdo inolvidable
Más allá de Tarucas, 2025 fue un año especial para Sarelli a nivel personal. Con Marista Rugby Club vivió la histórica consagración en el torneo del Interior A, tras vencer a Jockey de Córdoba, y luego cayó en la final del Nacional de Clubes frente a Newman.
“Cuando se habla del club siempre es especial. Representa a tus amigos, a tu familia, a tu infancia. Fue algo muy importante. Miramos el reloj, faltaban tres minutos y sabíamos que habíamos ganado. Fue euforia pura. Una sensación increíble”, recuerda. Para él, esa conquista marcó un antes y un después en el rugby cuyano. “Era la segunda vez que llegábamos a una final. Sabemos que estamos para hacerlo de nuevo”, dice.
Interior vs URBA: ¿dónde está la diferencia?
Consultado sobre por qué históricamente cuesta que los equipos del interior compitan de igual a igual con la URBA, Sarelli ofrece una mirada estructural.
“La diferencia puede estar en la cantidad de jugadores. Nosotros tenemos un plantel de 90 personas y la URBA puede tener 200. Eso cambia. También el nivel del torneo: allá hay ocho o nueve equipos muy fuertes. En los regionales tal vez son cuatro o cinco. Pero después no hay diferencia. Somos personas normales, todos entran a ganar”, indica.
Para el mendocino, los proyectos de academias y el trabajo estructural ayudan a achicar la brecha. “Te permiten competir siempre al nivel”, señala.
Tucumán, pasión desbordada
Sarelli ya conocía Tucumán antes de su etapa en Tarucas, aunque los recuerdos de aquellos viajes juveniles no siempre fueron amables: ruedas pinchadas, lluvias interminables y viajes largos. Hoy, la experiencia es otra.
“Para mí en Tucumán el rugby se vive muy eufóricamente. La gente es muy apasionada. Vas a la farmacia y te hablan del equipo. Eso habla de cómo se vive el rugby acá”, cuenta.
La comparación con Mendoza es inevitable. “En los clubes se vive con la misma pasión. En Marista es igual que en Tucumán Rugby o Lawn Tennis. Pero en Tucumán la gente en general está más pendiente, más informada. Que un club pueda juntar 11.000 o 12.000 personas para ver algo nuevo como fue Tarucas el año pasado es un número grande. Eso habla de la cultura”.
Esa cultura que alguna vez se llamó “la Naranja” y que hoy encuentra en Tarucas una nueva bandera.
El sueño cuyano y el presente naranja
¿Le gustaría que exista una franquicia en Cuyo? Sarelli no esquiva la pregunta. “Sí, me gustaría. Mendoza tiene mucho nivel. Hoy hay 15 mendocinos jugando en franquicias afuera. Es un número grande. Pero también estoy muy encariñado acá”, admite entre risas.
Esa dualidad (el orgullo cuyano y el compromiso con el NOA) define su presente. Con 21 años, ya asumió liderazgo en un equipo que aspira a más. “El objetivo es claro: clasificar, llegar a la final y ganar”, repite. Tarucas está a días de iniciar una nueva temporada. Y en la voz de su subcapitán se mezclan la autocrítica, la ambición y la pasión. La misma que Sarelli siente cuando mira el reloj y recuerda aquel día inolvidable con Marista. La misma que ahora quiere vivir vestido de naranja.























