Walter Arrieta no solo celebró un ascenso histórico. También confirmó que deberá cumplir una promesa. “Tengo que peregrinar ahora, así que me tendré que venir de vuelta a Catamarca”, confesó el entrenador de Tucumán Central, todavía envuelto en la emoción por la conquista del Federal A.
Walter Arrieta vivió con intensidad la definición por penales. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
La referencia no fue casual. Desde un momento complicado del campeonato (cuando el equipo acumuló dos derrotas y un empate) el DT adoptó un ritual que, según él, marcó un punto de inflexión. “Fui a visitar a un amigo que la estaba pasando mal y tenía la Virgen de su madre, que había fallecido. Me dijo: ‘Llevala a los partidos, ella te va a ayudar’. Desde ahí la empecé a sacar en todos los partidos y empezamos a levantar”, relató.
El detalle tiene una carga simbólica aún mayor: la final se jugó en Catamarca, tierra de la Virgen del Valle. “No sé si fue casualidad o qué fue, pero justo nos toca jugar en la casa de ella”, expresó. Incluso reveló que la imagen se rompió y que ahora deberá regresar para dejarla y comprar otra, como parte de su promesa.
COSTUMBRE. Arrieta llevó a la Virgen a la cancha. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
Más allá de la fe, Arrieta puso el foco en el grupo. “Se me infla el corazón de orgullo por los jugadores que tengo. Son los mejores porque nunca se rindieron”, destacó. El entrenador remarcó que la clave estuvo en la fortaleza mental, especialmente en la definición por penales. “Siempre hago hincapié en lo mental. En la vida uno puede estar bajoneado, pero no puede quedarse ahí. Hay que transformar lo negativo en positivo. Hoy lo hicimos varias veces”, explicó.
También tuvo palabras para los hinchas. “La copa es para la gente, para la que vive el día a día en Tucumán Central, la que va a los entrenamientos y vio el cambio del club. Ellos se lo merecen todo”, afirmó.
Sobre lo que viene, eligió la mesura. “Ahora es momento de festejar, llegar a Tucumán y después veremos. Hay cosas que acomodar. Los chicos hicieron un esfuerzo bárbaro y se merecen descansar”, cerró.
Antes de pensar en el Federal A, Arrieta ya sabe cuál es su próximo destino: Catamarca, esta vez como peregrino.




















