San Martín ganó en orden, pero sigue en deuda en ataque: las dos caras del equipo de Yllana

El 1-0 ante Almagro confirmó la solidez defensiva del “Santo”, con Parnisari y “Fosa” Ferreyra como estandartes. Sin embargo, volvió a dejar expuestas las limitaciones ofensivas de un equipo que todavía no encuentra sorpresa ni vértigo en la Primera Nacional.

Facundo Pons no generó demasiadas chances de peligro frente a Almagro. Facundo Pons no generó demasiadas chances de peligro frente a Almagro. Matías Napoli Escalero / Especial para La Gaceta.
Hace 2 Hs

San Martín sumó tres puntos valiosos en el estadio “Tres de Febrero” contra Almagro. Ganó con autoridad defensiva, con orden táctico y con la sensación de que, al menos atrás, tiene una base firme. Pero también volvió a mostrar una realidad que se repite: le cuesta generar juego y todavía no logra consolidar una idea ofensiva clara.

El equipo dirigido por Andrés Yllana presenta dos caras bien marcadas. La primera, innegociable, es su fortaleza defensiva. La zaga central compuesta por Ezequiel Parnisari y Nicolás “Fosa” Ferreyra se convirtió en el pilar del funcionamiento. Sólidos en el juego aéreo, firmes en los cruces y atentos para sostener la línea alta, transmiten seguridad. No es casual que el gol del triunfo haya llegado justamente a la salida de una pelota parada, con Ferreyra como protagonista. San Martín construye desde el orden y desde el cero en su arco.

El problema aparece cuando el equipo debe asumir el rol protagónico con la pelota. En 90 minutos frente al “Tricolor”, apenas generó tres situaciones claras: el gol de “Fosa” tras un envío detenido, una tijera de Facundo Pons que nació de una contra y un remate de Jorge Juárez que careció de precisión. Demasiado poco para un equipo que aspira a pelear arriba.

La idea de Yllana no es improvisada. El entrenador prioriza el equilibrio por sobre cualquier otra variable. El “Santo” rara vez se parte y siempre intenta mantener las líneas compactas. Sin embargo, esa búsqueda del orden muchas veces lo vuelve previsible. Frente a Patronato le faltó creatividad para romper el cero; ante Almagro golpeó rápido, antes del primer minuto, pero luego no supo cómo administrar la pelota para ampliar la ventaja.

El mediocampo todavía no encuentra los caminos para desarticular defensas cerradas. Nicolás Castro, llamado a conducir los hilos, no logró asumir ese rol con continuidad. Mostró destellos, alguna pincelada interesante, pero no pudo hacerse cargo del ritmo del equipo. No está, por ahora, en su mejor versión para comandar el ataque.

Tampoco Matías “Caco” García logró potenciarse. En los amistosos había mostrado sociedades interesantes, especialmente con Luciano Ferreyra por izquierda. Sin embargo, “Pupi” no fue convocado en las primeras dos fechas y esa conexión todavía no se trasladó al campeonato. Para colmo, García debió salir reemplazado en el último encuentro al inicio del primer tiempo, alterando los planes de Yllana y sembrando dudas sobre su estado físico.

En los extremos hubo buenas intenciones, pero sin profundidad determinante. Benjamín Borasi insinuó cada vez que encaró hacia los metros finales y fue una opción interesante para el contragolpe. Alan Cisnero también cumplió, se mostró como alternativa válida, aunque tampoco logró desequilibrar en el uno contra uno. La creatividad, por ahora, aparece en ráfagas y no como una constante.

Otro aspecto que condiciona el juego es la falta de vértigo. San Martín es un equipo que rara vez acelera. Los laterales no se proyectan con frecuencia y eso le quita una vía de ataque. La consecuencia fue el cambio de esquema: Yllana probó con un 3-4-3, buscando mayor amplitud con carrileros. La intención fue sumar presencia ofensiva sin resignar solidez, pero el funcionamiento aún no termina de fluir.

Todo esto repercute directamente en Pons. El delantero tiene escasas opciones claras para rematar. Depende más de acciones aisladas, como la tijera ante Almagro, que de circuitos colectivos consolidados. Sin abastecimiento constante, su influencia se reduce y el equipo pierde peso en el área rival.

Un equipo sólido atrás, al que le falta dar el salto de mitad de cancha hacia adelante

La sensación es clara: San Martín es confiable atrás, competitivo y ordenado. Esa base puede sostenerlo a lo largo de un torneo largo y exigente como la Primera Nacional. Pero si quiere consolidarse como candidato, deberá dar un paso adelante en la elaboración y en la sorpresa. Necesita un socio para “Caco”, mayor decisión de Castro, más profundidad por las bandas y, sobre todo, encontrar ese factor diferencial que rompa estructuras defensivas.

Por ahora, por lo menos en la segunda fecha de la Primera Nacional, el “Santo” ganó desde la firmeza. El desafío ahora es evolucionar sin perder el equilibrio. Porque en esta categoría, el orden te mantiene a flote, pero la creatividad es la que marca la diferencia.

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