¿Por qué estuvo presa Divina Gloria? La historia detrás de su detención
Para muchos, la imagen de Divina Gloria está ligada indisolublemente a la risa, el desparpajo del under y las plumas junto a Alberto Olmedo. Sin embargo, al cumplir los 18 años, la actriz vivió un episodio que ella misma define como "el infierno": siete días y siete noches en la cárcel de mujeres de Ezeiza.
El origen del conflicto
Todo comenzó una mañana en Ramos Mejía, en la casa que compartía con su primer novio, un joven apodado "Loquillo". Al intentar salir de la vivienda, fueron abordados por ocho policías de civil que procedieron a destrozar el lugar en busca de un cargamento de droga. "Parece ser que buscaban un kilo y medio de marihuana", recuerda la actriz. A pesar de que solo encontraron una "tuca" (el resto de un cigarrillo de marihuana), Divina terminó tras las rejas.
Días de oscuridad
La experiencia fue traumática y marcada por la precariedad. Dormía en una litera sin colchón y pasaba el tiempo llorando.
Su único consuelo fue el libro Flores robadas de los jardines de Quilmes, de Jorge Asís, que intentaba leer con la tenue luz que entraba por una ventanita hacia la ruta.
A su corta edad, Divina no comprendía los procesos legales. Cuando un juez le preguntó si tenía abogado, ella respondió desde su inocencia: "¿Un qué? Yo soy una niña de escuela, de teatro y purpurina".
Siete días después, fue liberada sin entender del todo quién gestionó su salida. El impacto fue tal que el olor de la cárcel quedó impregnado en su memoria para siempre. Curiosamente, tras esa semana de oscuridad, la vida la catapultó de inmediato al éxito rutilante: pasó de la celda en Ezeiza directamente a los sets de No toca botón y a grabar su primer disco, Desnudita es mejor.






















