Quúe declaró Justina sobre Érika Antonella Álvarez
“No sabía que hacía fiestas en su casa”, declaró Justina Gordillo, la procesada por encubrimiento en el crimen de Érika Antonella Álvarez, al hablar sobre las supuestas reuniones que organizaba su ex pareja, en las que se habría consumido droga y se se habrían desarrollado encuentros sexuales grupales, Felipe “El Militar” Sosa, que fue acusado de la muerte de la joven.
Acompañada por sus defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim, la secretaria judicial realizó una extensa declaración como imputada ante el fiscal Pedro Gallo. Contó su versión de los hechos y también respondió todas las preguntas que le hicieron los investigadores del Ministerio Público.
“Florencia me dijo que se había separado de Felipe por sus infidelidades. Me contó que tenía una doble vida. Le respondí: ‘yo no sabía nada’. Después de enterarme de esa situación, me sentía una estúpida”, declaró en el Ministerio Público.
La mujer, madre de dos hijos adolescentes y que está detenida en el penal de Delfín Gallo, negó haber participado en un encuentro de esas características y, mucho menos, haber visto uno de ellos. Sí relató un episodio en el que estuvo involucrada y por el cual decidió irse de la casa del acusado del homicidio.
“Recuerdo una vez que lo visitaba; llegó una pareja. Querían empezar a consumir drogas. El señor se puso muy baboso conmigo. Me decía cosas de mi cuerpo. No me gustó, me paré y me fui. Se quedaron los tres”, indicó Gordillo. “Él se llamaba Miguel Tarascio y era oriundo de Lules”, añadió en su declaración.
- ¿La mujer estaba al tanto de que Sosa tenía una causa por violencia de género?
- La secretaria judicial declaró ante el fiscal Gallo que no solo estaba al tanto, sino que había prestado declaración testimonial a favor de Sosa, que había sido denunciado por su ex pareja. “A él lo acusaban de violar una restricción de acercamiento, pero esa medida nunca se cumplió porque él iba a buscar a sus hijas a la casa de la denunciante. A veces se presentaba para buscarles ropa”, declaró Gordillo, que reconoció además que fue fiadora en esa causa; es decir, presentó los avales junto a su tía para que pudiera recuperar la libertad.
¿Qué sabía la secretaria judicial de los días de encierro de Sosa?
- Contó que estuvo detenido 20 días en la comisaría de Yerba Buena. Declaró que había trabado amistad con los presos que allí se encuentran alojados y que era habitual que les acercara comida. “Cuando estaba detenido, los policías le pedían cosas como plata y una heladera. Él tenía un celular cuando estaba preso. Sí me contó que otro preso vendía drogas. Le decía: ‘¿cómo puede ser si estaba encerrado?’, y él me dijo que algún policía sabía lo que ocurría”, relató.
- ¿Influyó para que fuera absuelto en la causa de violencia de género?
- Negó rotundamente esa posibilidad. “El expediente estaba en el Ministerio Público y no hablé con nadie. Lo que hice fue averiguar el funcionamiento de cómo se sortean las audiencias”, le contestó al fiscal Gallo. “Sí le expliqué cómo era el procedimiento para que le sacaran la pulsera, si tenía que ir a la comisaría y cómo era el trámite. No tengo acceso al sistema donde están los expedientes”, añadió.
- ¿Qué dijo sobre la conducta de Sosa?
- “Nunca vi que se haya peleado con alguien, pero sí era alguien que contestaba mal o que puteaba a personas”, señaló. También reconoció que durante todo enero se mostró irascible, ya que estaba preocupado porque no podría cubrir una deuda impositiva de unos $50 millones.
- ¿Cómo se enteró de que lo estaban buscando?
- Gordillo señaló que Florencia, la ex pareja de Sosa, la llamó para avisarle que la Policía estaba allanando su casa porque estaba acusado de un delito gravísimo y que con seguridad se presentarían en su domicilio. La hija del “Militar” también lo llamó para contarle lo que había sucedido.
- ¿Es cierto que el crimen frustró un plan de vacaciones?
- Sí. En principio, Gordillo y Sosa habían planeado pasar unos días en una ciudad de la costa atlántica con sus tres hijas. Él se iría en la camioneta y ella, con las adolescentes, en avión a Buenos Aires. Él las pasaría a buscar para continuar el viaje. Pero el jueves 8 de enero hubo un sorpresivo cambio de planes.
- ¿Qué pasó?
- El acusado le dijo a la ex secretaria judicial que cambiaría la moto. “No fue una decisión de último momento, sino que venía buscando un mejor modelo. Se contactó con un tal Pablo, que sería dueño de una concesionaria, y llegaron a un acuerdo”, declaró la mujer. Después precisó que le había dicho que cambiaría el plan de viaje. Le avisó que, antes de ir a Buenos Aires, se dirigiría a Mendoza. Allí tenía pensado trasladarse hasta la localidad de Los Molles, a unos 15 kilómetros de Las Leñas. “Ahí me contó que quería comprarse una cabaña por U$S 20.000. Pero después terminó yéndose a Buenos Aires de un solo tirón”, concluyó.






















