EFECTIVIDAD. Nicolás "Fosa" Ferreyra ganó en las alturas en el triunfo contra Almagro. Foto de Matías Napoli Escalero / Especial para La Gaceta.
El cabezazo todavía le vuelve en imágenes. La pelota viajando desde la derecha, el movimiento ensayado, el espacio que se abre y el impacto limpio que termina en la red. Nicolás Ferreyra no sólo convirtió el gol del triunfo contra Almagro; también encontró una confirmación personal en un momento clave de su adaptación a San Martín. A pocos días del regreso a La Ciudadela frente a Deportivo Maipú, el defensor siente que empieza a alcanzar la versión que vino a buscar cuando aceptó el desafío de llegar a Tucumán.
El proceso, explica, fue progresivo y tuvo un punto de quiebre reciente, cuando la continuidad empezó a darle ritmo competitivo. “Vengo conforme desde el partido amistoso con Tucumán Central. Considero que ya agarré un buen ritmo futbolístico y que ese ritmo lo fui levantando y mejorando. Siempre lo importante para el jugador de fútbol es la continuidad, que es la mejor manera de mejorar tanto física como técnicamente”, señaló.
Los números acompañan esa sensación. Según registros estadísticos de Sofascore, Ferreyra fue uno de los futbolistas mejor valorados en la victoria 1-0 sobre Almagro, con alta efectividad en duelos aéreos y precisión de pases superior al 80%. Soccerway, además, refleja que disputó todos los minutos en los últimos compromisos oficiales, consolidándose rápidamente como una pieza fija dentro de la estructura defensiva de Andrés Yllana. “Lo táctico lo vamos trabajando día a día, semana a semana, tanto con el grupo como con el entrenador. Estoy contento porque estoy pudiendo dar casi mi mejor versión al equipo”, explicó “Fosa”.
La evolución colectiva encuentra su principal respaldo en la solidez defensiva. San Martín acumula dos encuentros consecutivos sin recibir goles, una señal que empieza a transformarse en identidad. “También es un plus no haber recibido goles en esos partidos. Siempre es bueno para nosotros en la línea defensiva”, remarcó.
El propio defensor entiende que el equipo empieza a interpretar mejor los distintos escenarios que propone la categoría. El contraste entre el empate contra Patronato y la victoria en José Ingenieros refleja esa adaptación. “Fueron dos partidos distintos. El primero fue muy cerrado porque el rival vino a defenderse con mucha gente. En cambio, de visitante nos tocó abrir el marcador rápido y el partido cambió porque ellos estaban obligados a salir a buscar el resultado. Se van viendo mejoras en el funcionamiento futbolístico”, analizó.
La jugada que definió el encuentro fue una muestra concreta del trabajo semanal. El gol nació de una acción preparada especialmente para liberarlo dentro del área rival. “La habíamos trabajado en los días previos. En otros partidos me hacían doble marca y se me complicaba cabecear. Para Almagro habíamos preparado que Laureano (Rodríguez) chocara a uno de los marcadores y me liberara el camino. Después sólo tenía que medirla y colocarla donde el arquero no llegara. Gracias a Dios salió 10 puntos”, contó con orgullo Ferreyra, que más allá del festejo asume una responsabilidad que entiende propia de sus características físicas y de su rol dentro del equipo. “Si bien el trabajo del defensor es defender, por mi altura y mi físico me siento en la obligación de ganar en las dos áreas, y qué mejor que convertir para cerrar un 1-0 de visitante y traer los tres puntos”, añadió.
Una sociedad que crece partido a partido
Gran parte de esa seguridad nace del entendimiento con Ezequiel Parnisari, con quien comparte antecedentes que facilitaron la rápida adaptación. “Nos conocemos de hace dos años, cuando jugamos juntos en Unión La Calera, así que esta dupla central no empezó de cero. Eso hace que corramos con ventaja”, explicó. Ese funcionamiento se complementa con la confianza que transmite Darío Sand desde el arco. “Con Darío nos vamos conociendo cada vez más; es un muy buen arquero y sale con mucha confianza”, agregó.
En lo futbolístico, el equipo intenta sostener una identidad basada en la circulación y la movilidad, incluso cuando el contexto obliga a modificar decisiones. “Intentamos siempre salir jugando, pero la cancha de Almagro no lo permitía mucho. Sabíamos que el espacio iba a estar por adentro y trabajamos en darle movilidad rápida a la pelota para encontrar espacios”, analizó.
Un gran recurso
La pelota parada, justamente, empieza a transformarse en un recurso determinante dentro de la categoría. “La trabajamos los dos días previos al partido, cuando baja la carga física. Muchas veces se modifica porque los rivales también estudian, pero en esta categoría puede definir un partido”, explicó Ferreyra, que con el regreso a La Ciudadela en el horizonte, reconoce que el equipo empieza a construir una identidad. “San Martín se está convirtiendo en un equipo duro y fuerte; para mí, el más grande de la categoría. Sabemos que lo demostrado hasta ahora tiene que mejorar cada día y que la vara debe seguir subiendo”, aseguró.
Un calendario en suspenso
Mientras el equipo de Yllana se prepara para recibir a Deportivo Maipú, el fútbol argentino atraviesa un escenario de incertidumbre tras la decisión de la AFA de suspender una fecha en todas las categorías en medio del conflicto institucional abierto con el Gobierno nacional. Sin embargo, dentro del plantel rojiblanco el foco permanece exclusivamente en lo deportivo. “Nosotros pensamos en el día a día y en el entrenamiento. Capaz te suspenden un sábado y jugás el miércoles siguiente, así que hay que estar preparados. No es algo que nos competa a los jugadores”, explicó Ferreyra.
Lejos de alterar la planificación, el grupo continúa trabajando con normalidad y apuntando al próximo compromiso, consciente de que el crecimiento mostrado en José Ingenieros necesita continuidad. El desafío inmediato será sostener esas señales positivas justo cuando San Martín vuelva al escenario donde todo adquiere otra dimensión: frente a su gente en La Ciudadela.





















