La historia de Ana Frank sigue interpelando a nuevas generaciones. En 2026, el Centro Ana Frank Argentina para América Latina lanzó la 18° edición de su concurso literario “De Ana Frank a nuestros días”, una convocatoria que invita a jóvenes y docentes a tomar la palabra frente a los dilemas del presente.
RECIENTES GANADORES. Los premiados de la edición 2024 del concurso durante el acto de premiación. / DE ANA FRANK A NUESTROS DÍAS
El eje es claro: memoria y derechos humanos. La propuesta apunta a producir textos que dialoguen con el nazismo, la última dictadura cívico-militar en Argentina y las formas actuales de discriminación y violencia. También abre la puerta a temas que atraviesan a los jóvenes hoy: género, diversidad, desigualdad, salud mental, apuestas online o convivencia escolar.
Quiénes pueden participar
El certamen está dirigido a cuatro categorías: jóvenes de 13 a 15 años; de 16 a 18; de 19 a 25; y docentes de todos los niveles. No es requisito estar escolarizado. Cada participante podrá presentar un solo trabajo, de manera individual y bajo seudónimo.
Los textos deben estar escritos en español y pueden adoptar distintos formatos: cuento, ensayo, poesía, diario íntimo, carta, guion o artículo periodístico. La extensión máxima es de 10 carillas y el envío se realiza de forma online hasta el 15 de junio de 2026.
Desde la organización advierten que el uso de inteligencia artificial para redactar los trabajos implica la descalificación.
Qué se evalúa y qué se gana
Un jurado seleccionará 40 textos, con representación de distintas regiones del país. Se valorará la creatividad, la calidad literaria, la profundidad del mensaje y el manejo de los contenidos históricos.
Los trabajos ganadores se publicarán en el décimo tomo del libro “De Ana Frank a nuestros días. Textos y proyectos que construyen convivencia”. Además, sus autores recibirán una colección de materiales del Centro y podrán participar en un segundo certamen educativo que ofrece como premio un viaje a Países Bajos o la participación en un congreso internacional en 2027.
El concurso no busca solo buenos textos. Apunta a formar jóvenes que se animen a mirar el pasado para entender el presente. La lectura y la escritura aparecen como herramientas de resistencia y de construcción de convivencia.
En tiempos de discursos de odio y fragmentación social, la propuesta vuelve a poner sobre la mesa una idea simple: la palabra importa. Y cuando la toman los jóvenes, puede abrir preguntas incómodas, tender puentes y dejar huella.




















