FIN DE CICLO. Colace cerró su etapa como entrenador del “Decano” tras la decisión de la dirigencia. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Atlético Tucumán vive horas de transición. Mientras Ramiro González, técnico de la Reserva, asume las riendas del plantel profesional de manera interina, Hugo Colace tuvo la oportunidad de despedirse formalmente de sus dirigidos. Antes de que comenzara la práctica en el Complejo “José Salmoiraghi”, el entrenador saliente reunió a los jugadores para agradecerles el compromiso y dedicarles unas últimas palabras.
El ambiente se percibía en calma, aunque atravesado por la tensión lógica del momento. La falta de resultados, la destitución del cuerpo técnico y el pesado regreso desde Córdoba tras la caída ante Belgrano conformaron el caldo de cultivo ideal para una tarde cargada de emociones contenidas, que empezó a manifestarse desde la llegada de cada jugador a Ojo de Agua.
La charla comenzó cerca de las 17 y se extendió por poco más de media hora. Junto a Colace estuvieron sus laderos: Riccardo Pellegrino, ayudante de campo, y Osvaldo Scansetti, preparador físico. Tras el cara a cara con el plantel, los entrenadores abandonaron el predio con la cabeza en alto, aunque visiblemente golpeados por el desenlace.
“Me voy tranquilo, pero la verdad es que estoy triste. Obviamente queríamos otros resultados, pero me quedo con que el equipo tuvo una identidad y un modelo de juego que, lamentablemente, no se vio reflejado en los goles ni en los puntos”, reconoció el DT al analizar su salida.
A la hora del balance, Colace sacó pecho por su mayor logro: la permanencia. “Agarré un fierro muy caliente. Me tuve que parar delante de los muchachos en un partido decisivo para mantener la categoría contra Godoy Cruz. Me llevo el recuerdo de esa tarde increíble; tuvimos la suerte de dejarlos en Primera y me parece que es lo máximo que pude haberle dado al club”, valoró. Y agregó: “Con mi cuerpo técnico hicimos todo. Dejamos una línea de trabajo para la Reserva y para los chicos de abajo, logramos dos clasificaciones seguidas y hoy hay más de 10 juveniles en Primera. Eso hace que Atlético siga creciendo”.
Sobre el momento en que se le comunicó el final del ciclo, fue directo: “El presidente me lo dijo después del partido. Me hubiese gustado seguir con este proyecto, claro que sí, pero entiendo que el fútbol es esto en todos lados. Es triste y muchas veces ingrato, pero es lo que elegimos”.
Pese a la destitución, la dirigencia le dejó una puerta abierta: le ofrecieron un cargo en la estructura juvenil de la institución. “El presidente me lo pidió. Pero bueno, tengo que pensarlo y evaluar con mi equipo de trabajo qué vamos a hacer y qué se viene. Es muy reciente para dar una respuesta. Lo que sí sé es que ese ofrecimiento demuestra que hicimos cosas buenas y que hay un proyecto a futuro”, destacó.
Colace también detalló cómo fue el adiós en el vestuario: “Tenemos una excelente relación y siempre me brindaron mucho apoyo. Me voy feliz de haber estado con un grupo muy sano que dio todo lo que se necesitaba, aunque no alcanzó. Les dije que cambiar de técnico es difícil, pero tienen que cambiar el chip y ponerse a disposición porque el martes viene otro partido”.
En esa misma línea, destacó la madurez de su salida institucional. “Hablamos todo el tiempo con los dirigentes. Creo que pocos entrenadores pueden quedarse a tomar un mate y abrazarse con los jugadores y la directiva al irse. No se dieron los resultados, pero me voy convencido de un trabajo bien hecho”, remarcó.
Antes de retirarse, le dedicó unas palabras a González, quien comandó su primera práctica con cargas bajas, enfocada en la recuperación tras la seguidilla de partidos. “Vivimos en el mismo condominio, nos juntamos siempre y somos amigos. Fui yo quien lo recomendó para que venga al club, así que lo aprecio mucho. Ojalá que le toque dirigir y que le vaya bien, porque se lo merecen él y Atlético”, cerró.
Así, con tristeza pero sin reproches, Colace cruzó por última vez el portón del predio. Dejó de lado la lástima y el resentimiento para poner en valor su aporte a la institución. Ahora se tomará unos días en la provincia para procesar el golpe y definir si su historia con el “Decano” llegó a su fin o si todavía le queda un capítulo más desde otro lugar.





















